Yovana Saraí Martínez Cázares

  Eran una vez cuatro muchachas que fueron a una feria y encontraron un show de magia. 
   El mago dijo: 
-Necesito cuatro voluntarios que se metan a esta caja mágica, donde viajarán a otra dimensión. 
-Nosotras, señor, nosotras- dijeron las muchachas. 
-Pasen por favor, señoritas- dijo, mientras abría la puerta de una caja grande y blanca. 
   Se metieron y sintieron que comenzaban a viajar. Sintieron que volaban por el aire. De pronto se oyó un ruido parecido al de un ratón y salió un extraño ser. 
-¿Ustedes son las poderosas inmazoides? 
-No- exclamaron ellas con miedo -Nosotras somos unas chicas que entramos a esta caja porque el mago nos invitó; nada más. 
- Bueno, vengan- dijo el extraño ser, mientras quitaba una tela fina de un rubí que brillaba como el sol.
   El rubí era muy bonito. Entonces habló otra vez el ser extraño: 
-Este cristal tiene un poder mágico; una vez poniendo sus manos en él y concentradas, se llenarán de todo el poder y también de toda la magia. 
   Una de las muchachas preguntó: 
-¿Cómo es que obtuvo ese cristal? 
-Hace muchos años- respondió el ser -aquí en esta caja entró una señora rica a quien se le cayó un hermoso anillo que tenía un hermoso rubí; yo lo hice grande y le di todo mi poder y ahí está; pongan sus manos- dijo como ordenando -sentirán un poder y una magia extraordinarios. 
   Entonces ellas pusieron sus manos y sintieron que viajaban más allá de la Vía Láctea y de todas las vías que hay en el espacio, más allá del infinito. Era un inmenso poder el que les estaba llegando a sus cuerpos; ellas lo sintieron. 
   Una puerta se abrió entonces; era el mago, que les dijo: 
-Ya salgan, por favor. 
   Salieron ellas y el mago muy de prisa les preguntó: 
-¿Qué sintieron allá adentro? 
-Nada, nada- dijo una. 
-Nada, nada- dijo otra. 
-Nada, nada- dijeron las otras dos al mismo tiempo. 
-Bueno ¡señoras y señores! ¡Esto ha sido todo por hoy! 
   Y las chicas salieron del show, llegaron a la calle y cuando iban por ahí vieron que un carro iba a chocar con otro más grande; ellas juntaron sus manos y el carro no chocó. Ahí ellas vieron que tenían un poder magnífico; desde aquel día son las chicas mágicas. 
 


 

 

Diseño e ilustración: Annabel Castro Meagher
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