G o l i t a 

G o m i t a



 
 
 

Celene Viridiana Estrada Delgado


 
 
 
Esta era una casa totalmente sola en la que vivían unos pequeños fantasmas: Golita y Gomita. Ellos vivían solos; no sabían lo que era tener amigos. Además, eran un desastre: todos los días andaban de malos asustando a las personas que pasaban por la calle. 
   Un día de muertos en la noche iban a salir a asustar. Salieron de entre las telarañas y de entre el amontonadero de cosas viejas. Se fueron rápido en una ola del viento que hacía rechinar las ventanas de la casa vieja y se acomodaron en la calle más obscura. No asustaron a nadie porque los asustados fueron ellos. En aquella calle obscura vivían fantasmas más grandes que los corretearon por toda la calle, por otra calle y por muchas calles, hasta que por fin se pudieron meter a la escuela de los niños fantasmas. Ahí ya no pudieron meterse a asustarlos porque tenían prohibido. 
   Se estuvieron ahí por dos horas escondidos; al salir se fueron a la casa abandonada pero estaba totalmente destruida; los fantasmas grandes la habían hecho pedacitos. De pronto sintieron que se volvían puro aire de tanta tristeza; pero cuando estuvieron más tranquilos se fueron a otro país. Les fue mejor porque en ese país reinaba el amor y la amistad y ellos aprendieron a querer a toda la gente y a no asustarlos ya nunca.

 

Viñeta: Fragmento de Estudio de sonido, Peter Best. Sydney, Australia
Diseño: Annabel Castro Meagher

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