![]() |
|
| Había una vez un fantasma
que siempre pensaba en comer. Un día vio un restaurante y dijo: -Yo soy invisible, nadie me puede ver. Me comeré la comida de alguno de los que estén aquí. Cuando entró vio a un doctor que revisaba unos pomitos de pastillas. El fantasma dijo: -A un distraído andaba buscando. El mesero le sirvió al doctor y en cuanto se distrajo con sus pomitos el fantasma se llevó la comida. Cuando el doctor vio sus platos vacíos se sorprendió un poco, pero tranquilo, pidió más. El fantasma se la volvió a comer; entonces el doctor se enojó mucho y volvió a pedir comida, pero esta vez le molió una pastilla que quitaba el hambre. El fantasma volvió a terminarse todo pero ya nunca volvió a tener ganas de comer. Veía los platos y no le daba nada de hambre. Empezó a llorar, lloró mucho. Desde aquel día los fantasmas ya no comen. |
| Diseño e ilustración:
Annabel Castro Meagher
|
