La casa 
embrujada

Fernando Eurico Bustamante del Toro

De noche se oían unas voces muy temerosas porque un automóvil cobraba vida a las puras doce en la casa de una calle bien obscura. El señor de la casa era muy enojón y sangrón; entonces una vez se dieron cuenta unos brujos de los blancos y hechizaron la casa. El brujo mayor prometió que dejaría de molestarlo a cambio de que él cambiara su forma de ser; y César -que así se llamaba el enojón- aceptó.
   La casa se desembrujó y el automóvil se desbieló. Es que el señor César se hizo muy bueno.

 

Diseño: Annabel Castro Meagher
 

 

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