Periodo Clásico
Zapotecos
Desde épocas muy
remotas, hacia el año
Los zapotecas
desarrollaron una agricultura muy variada que a principios del periodo Clásico
daba sustento a numerosas aldeas. Para tener buenas cosechas rendían culto al
sol, la lluvia, la tierra y el maíz.
Las mujeres y hombres del
pueblo, que vivían en las aldeas, estaban obligados a entregar como tributo:
maíz, guajolotes, miel y frijol. Además de agricultores los zapotecos
destacaron como tejedores y alfareros. Son famosas las urnas funerarias
zapotecas que eran vasijas de barro que se colocaban en las tumbas.
Los zapotecos
alcanzaron un elevado nivel cultural y fueron, junto con los mayas, el único
pueblo de la época que desarrolló un sistema completo de escritura. Por medio de
glifos y otros símbolos grabados en piedra o pintados en los edificios y
tumbas, combinan la representación de ideas y sonidos.
Actualmente, los zapotecos conforman un importante grupo indígena. Viven
principalmente en el estado de Oaxaca, aún cuando hay pequeños grupos en
Veracruz, Guerrero y Chiapas. La región zapoteca se encuentra en la sierra, en
los valles centrales y en el istmo. Desde un punto de visto lingüístico, el
zapoteco forma parte de la familia oaxaqueña y se encuentra entre las lenguas
indígenas con mayor número de hablantes en nuestro país.
Las grandes ciudades que
construyeron los pueblos agrícolas de Mesoamérica, crecieron y estuvieron
habitadas durante varios siglos. Sin embargo, entre los años 700 y 800 d.C.,
casi todas ellas fueron abandonadas. Primero, en Teotihuacan, después en la
zona maya y luego en Monte Albán. A pesar de eso, florecieron nuevos centros
ceremoniales como Cacaxtla y El Tajín. Durante este periodo también
subsistieron señoríos avanzados en el Altiplano, como los de Cholula y Xochicalco;
y en los estados de Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa,
Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro, se desarrollaron las culturas de Occidente.
Monte
Albán dominó los valles hasta fines del periodo Clásico y, al igual que otras
ciudades mesoamericanas, entre los años 700 y 800 d.C. terminó su esplendor;
pese a ello, la cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca.

Mixtecos
Los mixtecos
ocuparon una extensa región montañosa de los actuales estados de Oaxaca. Guerrero
y Puebla. Después de que los zapotecos abandonaron Monte Albán, los mixtecos
bajaron de la montaña y habitaron los valles de Oaxaca. Los mixtecos
establecieron sus propios centros religiosos. Mitla, que había sido un centro
ceremonial zapoteco, se convirtió en la ciudad mixteca más importante.
Los mixtecos construyeron edificios decorados con grecas de piedra que
demuestran su habilidad como artesanos. Desarrollaron un estilo de cerámica con
mucho colorido, trabajaron los metales y se destacaron como excelentes orfebres. Con oro, plata,
cobre y piedras preciosas como la turquesa, las perlas y los corales,
realizaron hermosos collares, pectorales, brazaletes, narigueras y anillos. Además,
destacaron como comerciantes y mostraron interés por la herbolaria, así como
por la astronomía.
Los mixtecos
se caracterizaron por escribir códices sobre tiras de piel de venado o en papel
amate, en los que registraban acontecimientos diversos e importantes, que
actualmente son un bello testimonio de su historia.
De los "tlacuilos"
decían que eran:
"Los que están mirando, los que cuentan,
los que vuelven ruidosamente las hojas de los libros de pinturas.
Los que tienen en su poder la tinta negra y roja, las pinturas.
Ellos nos llevan, nos guían, nos dicen el camino".
Tajín,
Xochicalco y culturas de Occidente
Entre los años 200 y 800 de
nuestra era, florecieron distintas culturas en Mesoamérica. El notable
desarrollo de la región, tuvo lugar en varios centros como: Teotihuacán,
algunas ciudades mayas, El Tajín al norte de Veracruz, Xochicalco en el actual
estado de Morelos y las culturas de Occidente.
A fines del periodo Clásico,
al norte del territorio olmeca, en la sierra papanteca del
actual estado de Veracruz, en medio de la selva tropical lluviosa de la llanura
costera del Golfo de México, floreció el centro ceremonial de El Tajín. Ahí se
construyeron grandes edificios y juegos de pelota, algunos
decorados con bajorrelieves. Su edificio principal era una pirámide que tiene
365 nichos (pequeños huecos en los muros), lo cual podría tener relación con el
año solar de 365 días. No se sabe si sus constructores fueron huastecos, totonacos,
o gente de otra cultura. Tras la caída del Tajín, los huastecos poblaron el
norte de Veracruz y los totonacos el centro.

Los
pueblos mesoamericanos practicaban el juego de pelota como parte de sus
rituales religiosos. El juego consistía en golpear con las caderas o los
antebrazos una pelota de hule. El juego de pelota era algo común en El Tajín,
así lo hacen constar las canchas que se encontraron en ese lugar.
En el periodo Clásico, los pobladores del centro de Veracruz intercambiaron
bienes, servicios e ideas con el Altiplano Central. Las esculturas y figurillas
manufacturadas en barro eran realistas. Abundan las representaciones de mujeres
vestidas con faldas, con elegantes tocados y ricas vestimentas, adornadas con
collares y orejeras. Las famosas caritas sonrientes son otro conjunto de
esculturas que caracteriza al Veracruz central.
La caída de Teotihuacan,
entre los años 650 y 900 de nuestra era, produjo una inestabilidad política y
económica que obligó a los pobladores a establecer sus ciudades en lugares
fácilmente defendibles y ambicionar los territorios que alguna vez fueran
teotihuacanos. Xochicalco es un ejemplo claro de esto, pues fue planeada y
construida sobre un cerro, con fosos, altas terrazas y accesos muy restringidos
que fueron perfeccionándose hasta lograr un absoluto control del acceso a la
ciudad y a toda la región bajo su dominio.
Los
sistemas constructivos fueron muy avanzados y variados, el descubrimiento de
edificios habitacionales de dos pisos son una prueba de esto. La escultura,
sobre todo en piedra, es extraordinaria y no se le ha podido relacionar con
ningún otro sitio de Mesoamérica.
En la época tolteca (desde 900 d.C.),
el sitio casi fue abandonado y aunque hay evidencia de algunas casas, parece
tratarse de un asentamiento pequeño y sin importancia que pudo servir, por su
altura, como punto de vigilancia en la época azteca. Debido a la escasez de
testimonios documentales, su historia ha sido reconstruida a partir de la
escultura y arquitectura genuinas e irrefutables, halladas en el sitio y en sus
cercanías.
En las culturas que se desarrollaron en el Occidente de México se construyeron
escasos centros ceremoniales y se elaboraron piezas de barro con escenas de la
vida diaria. Estos pueblos fueron de los primeros en Mesoamérica que
aprendieron a trabajar los metales, en especial el cobre. Cada región de
Mesoamérica tenía su propio estilo para hacer y pintar platos, ollas y jarros,
objetos de barro que se usaban tanto en las casas como en los templos; también
desarrollaron una forma particular de elaborar collares, pulseras y orejeras de
oro, jade, obsidiana o concha.
Hacia el año 1,000 d.C. una
tribu chichimeca (así llamaban los mexicas a los habitantes de Aridoamérica)
llegó a la región que actualmente ocupa el estado de Michoacán y formó el
señorío purépecha, que los mexicas nunca pudieron conquistar. Estos pueblos
fueron de los primeros que aprendieron a trabajar los metales, en especial el
cobre. Tzintzuntzán, cerca del lago de Pátzcuaro, fue uno de los lugares más
destacados de esta cultura.
Este fue el último esplendor de las culturas clásicas. Para el siglo IX todos
los grandes centros ceremoniales habían sido abandonados. Se inició entonces
una época de grandes migraciones y mezclas de pueblos, de desorden y guerras,
que sólo terminaría con el establecimiento de una nueva civilización dominante:
la de los toltecas de Tula.