Cuaderno de Trabajo

Periodo formativo o preclásico

El horizonte "Formativo" o "Preclásico" abarca desde el 1,500 a.C., cuando comenzaron a desarrollarse las primeras aldeas agrícolas, hasta el año 200 d.C, periodo en el cual se consolidó una de las grandes civilizaciones de Mesoamérica: la olmeca.

La agricultura cambió la forma de vivir de la gente; le permitió establecerse en aldeas y comenzó una forma de vida sedentaria pues la cosecha aseguraba comida para todos y ya no hubo necesidad de ir de un lugar a otro en busca de alimento. Poco a poco la población aumentó y las aldeas crecieron. Sus habitantes aprendieron a hacer ollas, cántaros y platos de barro. Trabajaban la piedra y domesticaron animales como el guajolote, el pato y un perro llamado "itzcuintli".

Con el tiempo, algunas aldeas se convirtieron en ciudades y centros ceremoniales. El proceso de crecimiento aldeano, que tuvo lugar en varias partes de Mesoamérica, habría de culminar con el establecimiento de la cultura olmeca. Surgida en tierras cálidas y húmedas de la costa del Golfo de México, esta cultura estuvo favorecida por la abundancia de agua; su poder y vigorosa influencia se extenderían por toda el área y más allá de sus fronteras.

Los olmecas fueron los primeros en construir centros ceremoniales como La Venta, en Tabasco; Tres Zapotes y San Lorenzo, en Veracruz. La región de la selva húmeda era muy favorable para la agricultura; las lluvias abundantes y las crecientes de ríos fertilizaban la tierra. Los ríos al desbordarse, fertilizaban sus riberas con limo, por lo que las siembras daban excelentes cosechas. Además, el mar les ofrecía peces y mariscos, y si esto fuera poco, las selvas aledañas una caza variada.

En ese lugar abundaban: monos, tlacuaches, jabalíes, iguanas, faisanes, guajolotes, venados, jaguares y muchos animales más. Los olmecas consideraban al jaguar una criatura sagrada y lo relacionaban con el mundo oscuro, frío, nocturno y húmedo de la tierra. Asimismo, lo asociaban con las cuevas y el ejercicio del poder. El jaguar era la principal figura religiosa, lo veneraban porque para ellos representaba los misterios y peligros de la selva, así como la fuerza para vencer los obstáculos de vivir en ella.

Durante el Preclásico, los olmecas, o "habitantes del país del hule", formaron la primera gran cultura mesoamericana y alcanzaron un gran desarrollo; llevaban y traían diferentes mercancías para intercambiar, entre ellas el hule de Tabasco y Veracruz. A partir del comercio y las expediciones, muchos avances de los olmecas se extendieron por toda Mesoamérica, en lugares apartados como Guerrero, el Valle de México, Oaxaca y la zona maya. Al pasar por otras comunidades, enseñaban lo que ellos sabían, por lo que se le reconoce como "Cultura Madre", pues las demás basaron parte de su desarrollo en ella.

Gracias a los ríos de su área geográfica los olmecas desplazaron sus productos con facilidad. Las enormes piedras que utilizaron para sus esculturas y edificios eran deslizadas sobre balsas por medio de las corrientes. Los olmecas desarrollaron una relación comercial muy estrecha con el valle de Oaxaca, la cual fortaleció a las elites zapotecas y facilitó el desarrollo de Monte Albán.

Los olmecas fueron agricultores, comerciantes, artistas y grandes constructores. Trabajaron el barro y la piedra. Tallaban desde pequeñas figuras de jade hasta enormes cabezas de piedra, de más de dos metros de altura, esculpidas en rocas que traían de muy lejos. El ajuar doméstico incluía vasijas de cerámica, metates de piedra, petates, canastos y telas para vestir, elaboradas con hilos de algodón o de fibras ásperas como las de la lechuguilla o la yuca.

La población vivía en aldeas en torno al centro ceremonial dentro del cual residían los sacerdotes y gobernantes con sus familias. Los monumentos olmecas son impresionantes. Los olmecas crearon los principios de un urbanismo ceremonial, iniciaron el desarrollo del calendario con los conocimientos astronómicos que lo fundamentan y establecieron una escritura figurativa. Se piensa que ellos iniciaron los conocimientos de la numeración, del calendario y de la escritura, como se observa en varios de sus monumentos y esculturas.

La sociedad estaba compuesta por distintos grupos; mientras unos cultivaban, otros gobernaban u organizaban ritos para el culto a los dioses. Las necesidades de aquella sociedad estratificada hicieron necesario que algunos administraran la producción, impulsaran el comercio y dirigieran las obras monumentales. Los individuos que dirigían los servicios religiosos conjugaban asimismo el poder político pues poseían conocimientos esenciales sobre el calendario y el momento preciso de la siembra.

Entre los años 500 y 400 a.C. los olmecas tuvieron dificultades y del año 300 a.C. al 200 d.C. su cultura se desintegró; esto llevó a la transformación de algunos lugares y a la integración de otros con las nuevas culturas que se estaban formando. En los valles de Oaxaca y México empezaron a destacar villas que más tarde dieron origen a centros urbanos importantes.

Culturas lacustres: Cuicuilco

En la cuenca del valle de México empezaron a construirse grandes estructuras y espacios ceremoniales a partir del año 500 a.C., pues la población comenzó a concentrarse en villas de mayor tamaño. Cuicuilco, construido a orillas de uno de los lagos que había, fue sin duda el centro de población más importante durante el periodo "Preclásico tardío".

Junto con Cuicuilco, las villas de Tlatilco, Tlapacoya y Teotihuacán se encontraban en puntos idóneos para aprovechar los recursos del valle. Las primeras se alojaban en las cercanías de los lagos de Texcoco, Chalco y Xochimilco, cuyas riberas y chinampas tuvieron una rica producción agrícola. La última, se ubicó junto a dos yacimientos de obsidiana, una piedra importantísima para los pueblos mesoamericanos.

Tenemos pocos datos acerca de su organización social; sin embargo, algunas de las figuras encontradas nos indican la aparición de un grupo privilegiado pues en algunos casos aparecen con adornos que seguramente portaban aquellos que ejercían el poder. Por otra parte, las tumbas encontradas bajo las casas o en los campos, parecen indicar un culto a la muerte y su integración al ciclo vital. Los enterramientos permiten detectar las diferencias sociales que existían, pues los cadáveres se acompañaban con ofrendas, determinadas por el status social.

En Tlatilco se han encontrado figuras de cerámica que representan acróbatas, danzantes, músicos, jugadores de pelota, verduras y animales, pero prevalecen las figuras de mujer, lo que nos hace suponer que rendían culto a la tierra como diosa femenina procuradora del sustento. Las figurillas que representan mujeres desnudas indican un ritual agrícola de fertilidad.

También existía la creencia en un dios viejo que custodiaba el fuego. Asimismo, como se han encontrando objetos y figuras hechas con material procedente de regiones lejanas, se deduce la existencia de intercambio entre los diversos grupos mesoamericanos.

Hacia el año 100 a.C. Cuicuilco fue víctima de la erupción de un pequeño volcán a las faldas del Ajusco. Muchos campos de cultivo quedaron inútiles y la ciudad sepultada. Este fenómeno obligó a los sobrevivientes a trasladarse a la orilla oriental del Lago de Texcoco, donde más tarde colaborarían en la construcción de Teotihuacán que se convirtió en el centro indiscutible del valle de México. De Cuicuilco sólo se conserva una pirámide de base circular rodeada por el pedregal que formó la lava del Xitle, cuya erupción destruyó el sitio.

Actividades