Mesoamérica
Características
del territorio y asentamiento de
algunas
culturas
Los primeros grupos humanos
que llegaron al territorio que actualmente ocupa
Cuando
las condiciones climáticas cambiaron, desaparecieron los pastos que servían de
alimento a los grandes mamíferos y éstos empezaron a extinguirse. A partir de
entonces, las mujeres y los hombres se vieron obligados a aprovechar los
recursos vegetales y subsistir de la casa de animales pequeños como venados,
conejos y aves. La recolección intensiva los llevó a hacer reservas de
productos silvestres para su alimentación, lo que les permitió establecerse en
un mismo sitio por temporadas más largas.
No se sabe exactamente cómo
se inició la agricultura. Algunos piensan que empezó con el cuidado de las
plantas silvestres que servían para comer. Aquel grupo de seres humanos observó
que las semillas que caían en la tierra húmeda daban origen a otras plantas;
esto los animó a sembrar diferentes granos.
El
cultivo de plantas exigió ajustes en la vida de los pueblos, pues la población
requería de un asentamiento fijo, por lo menos durante algunos meses cada año. Al
principio el traslado coincidía con el cambio de estación, pero los miembros de
cada comunidad quedaban obligados a moverse dentro de un territorio limitado,
lo que empezó a otorgarles sentido de propiedad territorial. Estos movimientos
seminómadas favorecieron el intercambio de productos y el establecimiento de
aldeas permanentes, casi siempre próximas a ríos y lagos. De esta manera, sus
jacales y chozas quedaban en las cercanías de las tierras de cultivo.
Con el paso del tiempo, los
descendientes de los primeros pobladores modificaron su forma de vida. Aprendieron
a observar el comportamiento de los animales, a identificar los cambios de
clima, a utilizar y diferenciar las plantas. Desarrollaron y perfeccionaron
técnicas para fabricar sus herramientas: agujas, hachas o puntas para lanzas o
dardos. Pero sin duda, lo más importante que aprendieron fue a cultivar la
tierra.
Las
plantas que originalmente domesticaron fueron el maíz, la calabaza, el chile,
el frijol y otras especies vegetales. Poco a poco el hombre aprendió a mejorar
las especies por medio de los cuidados. El maíz, que fue una planta silvestre
con pequeñas mazorcas, creció y sirvió de base para la alimentación de muchos
pueblos.
El
sedentarismo temporal se convirtió en permanente a medida que la agricultura se
intensificó y se obtuvo una producción excedente. Aparecieron implementos como
la coa o bastón plantador, las hachas y las azuelas; se desenvolvieron nuevos
conocimientos y la división del trabajo quedó bien establecida.
Las
pequeñas aldeas se convirtieron en poblados de mayor tamaño. Aunque las
habitaciones siguieron siendo chozas sencillas con techos de palma y muros de
troncos cubiertos de lodo, iniciaron construcciones duraderas en sus centros
ceremoniales. Alrededor de las plazas había templos para realizar ceremonias
dedicadas a los dioses y palacios donde vivían los gobernantes. La población
aumentó y se desarrollaron otras actividades: cestería, cerámica metalurgia y
tejidos.
Al tener
mayor contacto con las plantas, descubrieron sus cualidades y sacaron mayor
provecho de ellas; de esta manera, empezaron a utilizar fibras vegetales, dando
inicio la cestería. También empezó a surgir una cerámica sin muchas
variaciones. Crearon machacadores y morteros para moler y triturar semillas de
plantas silvestres.
Trabajaron
la piedra y domesticaron animales como: el guajolote, el pato y un perro
llamado itzcuintli. Por todo esto, surgió la necesidad de organizar la sociedad
y una minoría, formada por sacerdotes, tomó a su cargo la tarea de gobernar. Para
medir el tiempo y predecir la época de lluvias, ellos observaban y registraban
los movimientos del sol, la luna y las estrellas.
El hombre adaptó sus
artefactos y utensilios a su forma de subsistencia. La cerámica, poco a poco
presentó formas de animales, plantas y del ser humano mismo. Se introducen
elementos como soportes, asas y decoraciones diversas. En cuanto a su uso, lo
mismo encontramos cerámica doméstica, que ritual o funeraria. Las piezas
encontradas nos permiten reconstruir sus rasgos físicos y costumbres.
Aparecen
las plataformas escalonadas como basamento de las construcciones religiosas y
surgen las pirámides. Las villas y centros urbanos más desarrollados
florecieron en diversos lugares de una amplia zona llamada Mesoamérica, la cual
abarca parte de nuestro país y Centroamérica.
Al norte
de la región de Mesoamérica, los investigadores han definido una línea
imaginaria para distinguir esta zona de otra región del territorio conocida
como Aridoamérica, donde las condiciones
climáticas dificultaron el desarrollo de sociedades agrícolas.
La región de Mesoamérica se
llama así porque se localiza en la parte central del continente americano. Esta
región se caracteriza por la diversidad de su paisaje, cuenta con gran variedad
de suelos y climas, con suficientes lluvias, no sólo propicias para la
agricultura, sino para producir excedentes. Las condiciones naturales de esta
región son favorables para la vida humana. Además, sus productos naturales son
diversos. La disponibilidad de agua, la fertilidad de la tierra y la variedad
de plantas, ayudaron a que surgieran grandes civilizaciones agrícolas.
La
diversidad de climas y productos naturales de Mesoamérica propició el
intercambio entre zonas apartadas. Aunque cada civilización tuvo rasgos
propios, el comercio, las migraciones y las expediciones militares provocaron
que unas culturas influyeran en las otras. Por eso hay costumbres, creencias y
formas de trabajo que son comunes a todos los pueblos mesoamericanos. La
aparición de grupos con actividades especializadas, el fenómeno de la
urbanización y la militarización de los señoríos produjeron un desenvolvimiento
social de gran complejidad.
Entre los rasgos comunes se
encuentran:
Edificación
de complejos urbanos y basamentos piramidales.Las culturas mesoamericanas se han clasificado en cinco regiones. Sin embargo, es necesario advertir que la relación e intercambio comercial entre las distintas áreas culturales fue constante. Ellas son:

La
evolución de las civilizaciones mesoamericanas es larga y complicada. Para
entender mejor esa historia los especialistas la han dividido en horizontes
culturales, épocas en las que los pobladores de la región comparten más o menos
el mismo nivel de desarrollo, el cual podemos reconocer entre otras cosas por
el tipo de cerámica, de construcciones arquitectónicas, y otros indicadores que
corresponden a ciertas formas de organización social. Los límites cronológicos
que se adjudican a los periodos son fechas convencionales, flexibles, por lo
que deben considerarse como aproximaciones pues los fenómenos humanos son
variables y resultan difíciles de delimitar.
|
Formativo o Preclásico |
Clásico |
Posclásico |
|
Del
comienzo de las primeras aldeas agrícolas a la consolidación de una de las
grandes civilizaciones de Mesoamérica: la olmeca. |
Del
florecimiento de civilizaciones teocráticas y esplendor de ciudades con
grandes centros ceremoniales, al abandono de las mismas. |
Del
abandono de las ciudades más importantes y la construcción de otras, hasta el
momento en que Europa y América entran en contacto, a principios del siglo
XVI. |
Estas
culturas, junto con las que recorrieron Aridoamérica o se asentaron en ella,
conforman un pasado motivo de orgullo para los mexicanos, que de muchas maneras
se manifiesta en nuestra vida cotidiana y en múltiples expresiones culturales
que nos distinguen hoy día.