De aldea a metrópoli
En el noreste del valle de México,
algunos grupos se instalaron en el valle de Teotihuacan para formar algunas
aldeas agrícolas, aprovechando los manantiales y las tierras fértiles del
lugar. Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de
obsidiana, cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e
instrumentos de trabajo; gracias a eso, Teotihuacan extendió su dominio a
muchos lugares. La gente del pueblo se dedicaba, fundamentalmente a la
agricultura; cultivaba maíz, frijol, chile y calabaza.
El
desarrollo de Teotihuacan fue lento. Hacia el año
La fuerza
de la organización teotihuacana, y de otras culturas clásicas, derivaba de la
religión. En Teotihuacan se veneraron dioses como: Tláloc (dios de la lluvia) y
Quetzalcóatl (señor del viento y de la aurora), que posteriormente fueron
adoptados por otros pueblos.
La grandeza de este Estado
teocrático se produjo gracias al poder político ejercido por los sacerdotes,
quienes monopolizaban los conocimientos, cumplían las funciones religiosas,
controlaban la administración, la producción y el comercio. Teotihuacan fue una
gran sede comercial. Construyó canales para la irrigación de sus parcelas y
llegó a controlar la producción de toda la cuenca de México. Se hicieron
grandes plazas, habitaciones para los sacerdotes, una calle principal conocida
como Calzada de los Muertos y grandes templos dedicados al Sol,

Los artesanos teotihuacanos
fueron muy apreciados en Mesoamérica; hicieron vasijas, ollas, platos y vasos
que se diferencian de la cerámica de otras culturas por el color y el decorado.
Cerca de Teotihuacan se encontraban importantes yacimientos de obsidiana,
cristal volcánico de color negro usado para fabricar herramientas e instrumentos
de trabajo. Con la obsidiana y el jade tallaron máscaras, cuchillos, orejeras,
collares y figurillas; también trabajaron la concha y el hueso.
El
poderío de los teotihuacanos se eclipsó intempestivamente, entre el año 650 y
700 d.C. Teotihuacan sufrió una gran emigración de la que se desconocen las
causas. El único rastro de su cultura se depositó en los toltecas, los cuales
conservaron muchos de sus rasgos y harían gala de haberse convertido en sus
descendientes.
