Cuicuilco
En la cuenca del valle de
México empezaron a construirse grandes estructuras y espacios
ceremoniales a partir del año
Junto con
Cuicuilco, las villas de Tlatilco, Tlapacoya y Teotihuacán se encontraban en
puntos idóneos para aprovechar los recursos del valle. Las primeras se
alojaban en las cercanías de los lagos de Texcoco, Chalco y Xochimilco,
cuyas riberas y chinampas tuvieron una rica producción agrícola. La
última, se ubicó junto a dos yacimientos de obsidiana, una piedra
importantísima para los pueblos mesoamericanos.

Tenemos pocos datos acerca de
su organización social; sin embargo, algunas de las figuras encontradas
nos indican la aparición de un grupo privilegiado pues en algunos casos
aparecen con adornos que seguramente portaban aquellos que ejercían el
poder. Por otra parte, las tumbas encontradas bajo las casas o en los campos,
parecen indicar un culto a la muerte y su integración al ciclo vital. Los
enterramientos permiten detectar las diferencias sociales que existían,
pues los cadáveres se acompañaban con ofrendas, determinadas por
el status social.
En Tlatilco
se han encontrado figuras de cerámica que representan acróbatas,
danzantes, músicos, jugadores de pelota, verduras y animales, pero
prevalecen las figuras de mujer, lo que nos hace suponer que rendían
culto a la tierra como diosa femenina procuradora del sustento. Las figurillas
que representan mujeres desnudas indican un ritual agrícola de
fertilidad.
También
existía la creencia en un dios viejo que custodiaba el fuego. Asimismo,
como se han encontrando objetos y figuras hechas con material procedente de
regiones lejanas, se deduce la existencia de intercambio entre los diversos
grupos mesoamericanos.
Hacia el
año