Los mixtecos
ocuparon una extensa región montañosa de los actuales estados de
Oaxaca. Guerrero y Puebla. Después de que los zapotecos abandonaron Monte
Albán, los mixtecos bajaron de la montaña y habitaron los valles
de Oaxaca. Los mixtecos establecieron sus propios centros religiosos. Mitla,
que había sido un centro ceremonial zapoteco, se convirtió en la
ciudad mixteca más importante.
Los mixtecos
construyeron edificios decorados con grecas de piedra que demuestran su
habilidad como artesanos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho
colorido, trabajaron los metales y se destacaron como excelentes orfebres. Con oro, plata,
cobre y piedras preciosas como la turquesa, las perlas y los corales,
realizaron hermosos collares, pectorales, brazaletes, narigueras y anillos. Además,
destacaron como comerciantes y mostraron interés por la herbolaria,
así como por la astronomía.
Los mixtecos
se caracterizaron por escribir códices sobre tiras de piel de venado o
en papel amate, en los que registraban acontecimientos diversos e importantes,
que actualmente son un bello testimonio de su historia.
De los "tlacuilos"
decían que eran:
"Los que están mirando, los que cuentan,
los que vuelven ruidosamente las hojas de los libros de pinturas.
Los que tienen en su poder la tinta negra y roja, las pinturas.
Ellos nos llevan, nos
guían, nos dicen el camino".