Entre los
propósitos de la enseñanza de las Ciencias Naturales, está que los alumnos
adquieran los conocimientos, capacidades, valores y destrezas propias de la
actividad científica y que se manifiesten en una relación responsable con el
medio natural. La pretensión de educar al niño en el terreno científico tiene
la intensión de estimular su capacidad de observar y preguntar, así como
plantear explicaciones sencillas de lo que ocurre en su entorno. De ahí que en
el proyecto busquemos vincular la adquisición de conocimientos con la formación
y la práctica de actitudes y habilidades científicas.
Los programas parten de la
idea de que el entorno ofrece oportunidades y retos para desarrollar formas
esenciales del pensamiento científico, por lo que una de las tareas de la
escuela es impulsar la observación y la formulación de preguntas que dan origen
a cualquier actividad científica: ¿Cómo es? ¿Por qué es así? ¿Qué sucedería
si...? ¿Cómo comprobar que lo que se supone o espera es cierto?
En los primeros grados la curiosidad de los niños se orienta hacia la
observación, fomentando actividades de comparación y establecimiento de
diferencias y semejanzas, así como la identificación de regularidades y
variaciones. Es importante que el estudiante organice su indagación y centre su
atención de manera ordenada en determinados procesos, se proporcione la
información necesaria que ayude a los alumnos a responder las preguntas que se
plantean y amplíen sus marcos de explicación.
El
ambiente y su protección.
Ciencia, tecnología y sociedad.