Quinta Semana
 
 Cuaderno de trabajo

La expedición de Hernán Cortés y sus alianzas

Al llegar a lo que hoy es el estado de Veracruz, Cortés se dio cuenta de que los aztecas eran tan poderosos como odiados. El señor de Cempoala, a quien llamaron el Cacique Gordo, le dijo que le ayudaría a combatir a los mexicas. A partir de ese momento, Cortés contó con aliados indígenas. Los señoríos mesoamericanos tenían una larga historia de lucha entre ellos y Cortés aprovechó sus rivalidades.

Con la mitad de sus hombres y numerosos aliados, Cortés salió hacia la capital del imperio mexica. A medio camino, llegaron a Tlaxcala, donde sostuvieron un combate. Pero luego establecieron una alianza definitiva con los tlaxcaltecas. Después se detuvieron en Cholula, donde atacaron por sorpresa y mataron a muchos de sus habitantes.

En su marcha hacia la capital azteca, Cortés siguió una táctica astuta: atemorizaba a los indígenas con su fuerza militar y su crueldad, y al mismo tiempo los invitaba a que fuesen sus aliados.

Finalmente, Cortés y sus hombres contemplaron, desde el paso que lleva su nombre, entre el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, el valle de México y el espejo de sus lagos.


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