Tercera Semana
 
 Cuaderno de trabajo

Cristóbal Colón llega a América

Pocos años antes de que acabara el siglo XV, mientras en Mesoamérica se desarrollaban culturas tan importantes como la Mexica y la Maya, al otro lado del mar, un gran descubrimientos geográficos abría nuevas vías de comercio. Cristóbal Colón, buscando la ruta para llegar a la India navegando hacia el Poniente (Oeste), se topa con un continente hasta entonces desconocido por los europeos y que años después recibiría el nombre de América.

Cristóbal Colón, al igual que el florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli, creía en la redondez de la Tierra y discurrió llegar a la India navegando hacia Occidente. Sin embargo, no conocía el tamaño de la superficie terrestre, la consideraba más pequeña y pensaba que la ruta del Atlántico era más corta, pero se equivocaba. Tampoco sabía que en el mar Océano, que según él iba desde las costas de Europa hasta las de Asia, existiese un continente poblado por culturas distintas a todo lo conocido hasta entonces.

Colón buscó afanosamente el apoyo de reyes y comerciantes pues necesitaba dinero, barcos y marinos para realizar su proyecto. Durante catorce años trató de convencer al rey Juan II de Portugal, quien llevaba la delantera en los viajes Atlánticos. Sin embargo, éste se la negó porque creía que el plan era irrealizable y le interesaba llegar a la India rodeando África y no cruzando el Atlántico.

Ante la negativa portuguesa, Colón ofreció el proyecto a los reyes de España quienes lo hicieron llegar a las Universidades de Córdoba y Salamanca para su estudio, pero los sabios de dichas instituciones lo rechazaron por considerarlo con bases poco fundamentadas y débiles. Colón no se da por vencido y se dirige a Francia para ofrecer sus servicios al rey, pero al pasar por el convento de la Rábida, los frailes Juan Pérez y Antonio de Marchena se lo impiden ofreciéndole presentar su trabajo a la Reina Isabel y solicitar su ayuda.

Sin embargo, siete años esperó Colón a que los reyes de España se decidieran a apoyar su proyecto. En 1492, cuando los Reyes Católicos terminaron la reconquista de los territorios que se encontraban en manos de los árabes, al tomar Granada, último reino musulmán en España, finalmente los pudo convencer y lo pudieron ayudar.

Resuelto el problema, el 17 de abril de 1492 se fijan las condiciones del acuerdo entre los soberanos de España y Cristóbal Colón, conocido como Capitulaciones de Santa Fe, mediante el cual los Reyes Católicos lo hacían virrey de todas las tierras que descubriera y almirante del mar océano. Le concedían también la décima parte de todo lo que comerciara y el privilegio de nombrar jueces y autoridades de gobierno en los territorios que descubriera.

Finalmente, el 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón zarpó del puerto de Palos de Moguer, situado al sur de España, para emprender su gran aventura con una tripulación integrada por 120 hombres, víveres para tres meses y tres pequeñas naves: la "Santa María" bajo su mando, la "Pinta" y la "Niña" al mando de Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez Pinzón.

Poco tiempo después llegaron a las Islas Canarias. Pero el 12 de octubre de 1942, llegaron a una isla desconocida que los habitantes llamaban Guanahaní. Colón le puso a la Isla el nombre de San Salvador y a los habitantes de la misma los llamó indios, pues estaba convencido de que había llegado a la India. En aquel viaje, Colón descubrió también otras islas, entre ellas las que hoy conocemos con los nombres de Cuba y Santo Domingo. Poco después, regresó a España para dar cuenta de sus descubrimientos.

Durante días y semanas las naves avanzaron empujadas por el viento, pero no avistaron tierra alguna. A medida que pasaba el tiempo, el temor y la desconfianza hacía presa a la tripulación que comenzó a mostrar inquietud y manifestar, cada vez con mayor insistencia, el deseo de retornar. Después de cuarenta días los tripulantes comenzaron a desesperar, la fatiga y el desánimo empezaron a propagarse entre los marineros. Pero la férrea convicción del almirante con relación a su proyecto, y su serena firmeza, lograron controlar los ánimos para continuar con la gran aventura.

Finalmente, la madrugada del 12 de octubre de 1492, se escucha el tan ansiado grito del gaviero de la Pinta, Rodrigo de Triana, ¡¡Tierra!! Aparece sobre el horizonte una pequeña isla llamada por los nativos Guanahaní, e identificada comúnmente con la actual isla de Watling de las Lucayas, en el archipiélago de las Bahamas. Colón y sus hombres desembarcaron ante los sorprendidos ojos de un grupo de aborígenes, empuñando el estandarte de Castilla y la espada. Tomó posesión de la isla en nombre de sus Majestades Católicos y la bautizó la isla con el nombre de San Salvador, porque su descubrimiento le evitó regresar a España derrotado.

El explorador siguió navegando y descubrió Cuba, a la que nombró Juana, y Haití, a la que llamó la Española. Colón estaba convencido de haber conseguido su objetivo: llegar a los países descritos por Marco Polo navegando en dirección oeste.

Cuando regresó a España, Colón deslumbró a la Corte de los Reyes Católicos con sus relatos de riquezas fabulosas; con los maravillosos objetos, animales y seres humanos que traía del otro lado del mar. Tuvo un gran recibimiento por parte de Isabel y Fernando, quienes decidieron financiar un segundo viaje a las Indias, como llamaban los europeos a América. Casi inmediatamente se organizó, esta vez con más recursos (1,599 hombres ansiosos por hacer fortuna, 4 carabelas y tres naves de carga). Partieron de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. En este segundo viaje Colón descubrió las islas Dominicas, Puerto Rico y Jamaica.

Dos viajes más realizó Colón. En el tercero (1498), exploró la costa del ahora llamado continente americano, descubrió la desembocadura del río Orinoco y la isla de Trinidad. En su cuarto viaje (en 1502) descubrió la costa de América Central, desde Honduras hasta el Darién (en la actual Panamá), pero cada vez tuvo más problemas con los funcionarios del gobierno español.

En Santo Domingo, ciudad fundada por Bartolomé, hermano de Cristóbal, los nativos se sublevaron trayendo como consecuencia enfrentamientos. Algunos enemigos de Colón recurrieron a los reyes quienes lo mandaron arrestar enviándolo de regreso a España. Después de muchas tribulaciones Colón pudo volver, pues su propósito seguía siendo llegar a las tierras descritas por Marco Polo. Después de pasar por diversas dificultades el 7 de noviembre de 1505 regresó a España con la noticia de que su protectora, la reina Isabel, había muerto. El rey no le atendió y se retiró a Valladolid donde vivió modestamente subvencionado por la corte. Olvidado, triste, enfermo y agotado, por esfuerzos y penalidades, sin cosechar el fruto de su hazaña, Colón murió el 20 de mayo de 1506.

Colón nunca supo que había llegado a un continente desconocido para los europeos. Murió creyendo que había navegado por tierras inexploradas de las Indias. De ese error nació el término indios, que los exploradores aplicaron a los nativos del continente. Sin embargo, años después, Américo Vespucio exploró el litoral de Sudamérica y argumentó que se trataba de un continente distinto, el cual recibiría el nombre de América su honor, ya que se había dado cuenta de que esas tierras no pertenecían al continente asiático. A partir de entonces, comenzaron las disputas entre España y Portugal por los territorios descubiertos.

Colón abrió el camino entre dos mundos antes separados. En adelante, quedarían comunicadas estas dos partes de la Tierra, entrarían en contacto sociedades distintas y las influencias mutuas cambiarían sus formas de vida.

Poco años después, los españoles trataron de establecer un dominio efectivo sobre sus territorios americanos. Para ello organizaron expediciones y campañas militares a fin de someter a los indígenas.

En las décadas que siguieron a los viajes de Colón, los navegantes europeos completaron la exploración de las costas de América y finalmente comprobaron la redondez de la Tierra. Los movía el espíritu de aventura y la ambición que despertaban los rumores sobre fantásticas riquezas. En 1500, Pedro Álvarez Cabral llegó a las costas de Brasil y reclamó el territorio para el rey de Portugal; poco después, en 1513, Vasco Núñez de Balboa cruzó Panamá y encontró un mar desconocido, el Océano Pacífico.

Tal vez el ejemplo más dramático de los riesgos que corrían los exploradores es la expedición comandada por Fernando de Magallanes. Éste había ofrecido al rey de España que encontraría una nueva ruta a la India. Partió en 1519 con 5 barcos, recorrió la costa americana, dio vuelta en el extremo sur de América y de ahí navegó hacia el noroeste, hasta llegar a las islas Filipinas. Había sobrevivido tempestades y motines, hambre y sed y los extremos del clima, pero murió en un encuentro con guerreros filipinos.

Sebastián Elcano, piloto de Magallanes, condujo al restos de la expedición de retorno, cruzando el Océano Índico y costeando Áfica. El viaje duró tres años. Habían dado la vuelta al mundo, pero a un costo terrible: sólo regresó un maltrecho barco, con 18 sobrevivientes de los 250 que iniciaron la travesía.

Mapa con las principales ruta de navegación. Ver p.139 del libro de Historia de 5o. de primaria.

"Cástula" nos quiere recordar que la Historia no sólo se relaciona con el pasado, sino también con el presente y el futuro, conocerla nos prepara para vivir el tiempo actual y pensar cómo queremos vivir mañana. Por eso, antes de terminar esta fase del proyecto, deseamos que examinen algunos retos que siguen preocupando a la humanidad.


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