![]() Segunda Semana |
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Durante
la Edad Media, los viajes por mar se realizaban cerca de las costas,
pues no existía una manera de orientarse cuando se alejaban
de tierra firme. El grado de avance de la astronomía limitaba
las posibilidades de los navegantes marinos, puesto que no contaban
con documentos que los guiaran y mantuvieran ubicados sin desviarse
de su ruta. Además, por el desconocimiento de lo que pudiera
hallarse, circulaban una serie de leyendas y supersticiones sobre
monstruos marinos, lo que provocó que muy pocas tripulaciones
se animaran a navegar mar adentro.
Estas
ideas se debían al atraso en los conocimientos astronómicos
y geográficos. Se creía, por ejemplo, que la Tierra
era plana y a su vez el centro del sistema solar. Se desconocían
las dimensiones del océano Atlántico y se ignoraba
lo que pudiera haber después de él.
La astronomía es una de las ciencias más antiguas, ya que empezó a recibir aportes desde los tiempos de las primeras civilizaciones agrícolas: Mesoamérica, Mesopotamia, Egipto, India, China y Fenicia, cuyos habitantes (conocedores de la posición de muchas estrellas, los eclipses, los cometas, el movimiento y las fases de la Luna) orientaron su vida y sus trabajos agrícolas por un calendario solar que marcaba las estaciones del año.
La brújula
y el astrolabio fueron dos instrumentos que facilitaron la navegación.
Se podía conocer el rumbo de la nave ya que la brújula
señalaba el norte. El astrolabio, a su vez, permitía
conocer la posición del barco en relación con las
estrellas.
Las observaciones de Copérnico y Galileo acerca de la redondez de la Tierra y del heliocentrismo, las maravillas narradas por Marco Polo en sus libros acerca del Oriente, y todos los adelantos existentes, motivaron a muchos viajeros para intentar explorar tierras lejanas.
La técnica
también evolucionó, se crearon embarcaciones más
ligeras llamadas carabelas que acortaban el tiempo de las travesías.
Asimismo, el desarrollo de la cartografía fue otro elemento
que favoreció el avance náutico. En Europa, durante
los siglos XII y XIV, no hubo mapas que representaran con fidelidad
los lugares que estaban fuera y los existentes tenían grandes
errores.
Actualmente resulta fácil encontrar mapas de cualquier lugar del mundo, es posible que por ello no te hayas dado cuenta de la importancia de estos documentos. Pero, ¿has intentado llegar a un lugar que no conoces sin un mapa o plano?
Mientras en Mesoamérica los mexicas luchaban por tener el control de casi todas las culturas de la época, en otro continente: Europa, el comercio se hacía cada vez más importante. El mar Mediterráneo era la vía más importante rumbo al Oriente, pero los turcos tomaron Constantinopla y se apoderaron de los territorios que permitían el paso por Asia Menor. A los europeos les resultó imposible comerciar y tuvieron que buscar nuevas rutas para conseguir especias (clavo, pimienta, canela, jengibre, nuez moscada; las cuales tenían usos medicinales o se empleaban para condimentar y conservar la comida) y otros productos orientales (seda, algodón, marfil, joyas). Sus empresas marítimas fueron posibles gracias a los adelantos en las técnicas de navegación (timón, velas, embarcaciones), al uso de instrumentos de orientación (brújula, astrolabio, cuadrante, sextante, mapas) y al apoyo de algunos monarcas poderosos.
Hasta
entonces los europeos conocían una parte muy reducida del
mundo: Europa, el mar Mediterráneo, el norte de África,
Asia Menor y sabían que existían la India, China
(Catay) y el Japón (Cinpango) por los relatos de algunos
viajeros como Marco Polo y porque mediante otros pueblos comerciaban
con aquellos países. A pesar de esto, hubo muchos hombres
valerosos que en busca de nuevas rutas para el comercio se aventuraron
a explorar tierras aún no conocidas. Claro que no bastaba
que hubiese valentía y decisión, también
se requería dinero para emprender tan arriesgadas empresas
de exploración y sólo los reyes podían proporcionarlo.
Entre fines del siglo XV y principios del
XVI, los descubrimientos geográficos y las empresas llevadas
a cabo por audaces navegantes abrieron nuevas vías al intercambio
comercial. Precursor de esta fiebre fue Marco Polo quien, con
sus viajes al Extremo Oriente, abrió nuevos horizontes
a los políticos y exploradores de la Europa occidental;
pero es en Portugal donde el ansia de buscar nuevas tierras encuentra
su mayor y más concreta expresión cuando, a principios
del siglo XV (1415), el príncipe Enrique "el Navegante",
crea una escuela náutica que acogió científicos,
navegantes, cosmógrafos y geógrafos de todo el mundo.
La situación geográfica de Portugal, con relación al océano Atlántico, propició que se realizaran viajes de exploración por la costa de África. Los portugueses trataron de encontrar el camino hacia el Oriente navegando alrededor de las costas africanas. En cada viaje, los barcos portugueses llegaban más al sur. Descubrieron la isla Madeira y las Azores; llegaron a cabo Verde y lograron cruzar el Ecuador, lo que se suponía imposible porque decían que el calor incendiaba las naves.
Muchos exploradores intuían que al sur de África debía existir una comunicación entre el océano Atlántico y el Índico. Los portugueses se dedicaron a buscar ese camino y en 1488 Bartolomé Días lo encontró dando la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, extremo Sur de África. Sin embargo, la hazaña culminó 10 años después, en 1498, cuando Vasco de Gama dio la vuelta al continente africano, recorrió la costa oriental del mismo, llegó a la isla de Madagascar y después a la India. Habían realizado el sueño de llegar a la India, para traer las especias y demás productos del Oriente, por un camino distinto del que cerraban los turcos.
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| Primer viaje marítimo a la India rodeando África |
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