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![]() Novena Semana |
Arte: hacer un platillo mestizo como parte del arte culinario.
La
comida mexicana fue el producto de un mestizaje entre los alimentos
indígenas y los españoles. Como resultado de la
herencia virreinal tenemos una gran variedad de platillos. Hoy
en día los antojitos (tacos, tortas, quesadillas...), parte
esencial de la comida mexicana; las sopas, carnes y pescados,
tan variados como sus regiones; los postres, que provienen en
su mayoría de las cocinas conventuales del virreinato;
los dulces de origen artesanal, reflejo del sentimiento popular;
los panes de caprichosas formas y graciosos nombres y las bebidas:
tequila, mezcal, pulque, cerveza, aguas frescas de las más
diversas frutas tropicales, atole, champurrado y el chocolate,
nos ofrecen un panorama casi mágico de sabores, olores
y colores.
Con la conquista, la cocina mexicana sufrió enormes cambios por la introducción de frutas, cereales, especias, ganado vacuno y lanar. Las monjas son quienes aprovechan la fusión de ambas tradiciones gastronómicas y crean con gran imaginación deliciosos manjares que se disfrutan hasta hoy.
Abran la siguiente página, en ella encontrarán distintos aspectos del arte culinario en México: http://mexico.udg.mx/cocina/,
En esta página encontrarán algo de la historia de la cocina mexicana: http://mexico.udg.mx/cocina/historia/histo.html
En esta página encontrarán cómo nace la cocina mestiza: http://rulfo.dca.udg.mx/cocina/historia/Nacecocina.html.
En estas páginas encontrarán recetas: http://mexico.udg.mx/cocina/cocinamex.html y http://mexico.udg.mx/cocina/invita/particip.html
Arte: técnicas
de teñido de nudos, parte de la tradición textil.
Una de las industrias que se desarrollaron en Nueva España fue la textil. Se fabricaban telas de lana y algodón en talleres llamados obrajes. Actualmente, estos trabajos se realizan con tintes comerciales para realizar teñidos en caliente. La decoración y los dibujos se consiguen por el procedimiento de atar la tela antes de sumergirla en el baño de tintura: los nudos impiden el paso del tinte, con lo que la parte atada conserva su color original. Es indispensable que la cantidad de tinte sea suficiente para remover la prenda dentro del líquido. Después de cada baño de tinte, antes de desatar los nudos y enjuagar en agua fría, es preciso fijar el color para lo cual se puede utilizar un fijador de tinte comercial o disolver un puñado de sal gruesa.
Cuando se quiere conseguir un trabajo de varios colores, será preciso atar bien las partes de la tela que se quieren conservar con el color que ya tienen; de otra forma, el nuevo baño de tinte oscurecería las partes ya teñidas. Mayor o menor cantidad de tinte en la misma cantidad de agua produce tonos más intensos o más pálidos dentro de la misma gama. El fondo del trabajo, es decir, las partes de la tela que han pasado sin anudar por todos los baños sucesivos de color, quedará de un tono oscuro, que será el resultado de la suma de todos los colores.
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MATERIALES:
Las rayas de la cintura se consiguen atando tres vueltas muy juntas de hebras de algodón. Las rayas de las mangas se preparan de la misma manera. Después del baño de tinte se enjuaga la camiseta en agua salada y fría para dejarla secar. |
Hay cuatro formas diferentes de anudar la tela para conseguir otros tantos dibujos distintos:
Rayas de colores. Se pliega la tela como indica el dibujo y se ata con hebras de algodón blanco. Estas hebras deben curir bien todo el espacio que no se quiera teñir.
Círculos concéntricos. Se pliega la tela en forma de cono, como muestra el dibujo y se dubren con las beras de algodón las zonas que se desean mantener protegidas del tinte. Es preciso que el plegado se haga de forma muy regular, para que no quede el color más intenso en unas partes que en otras y para que el dibujo resulte perfectamente concéntrico.
Manchas de color radiales. Se pliega la tela como en el sistema anterior pero, en vez de atar el hilo en círculos, se utiliza una sola hebra larga que se coloca como indica el dibujo, envolviendo el nudo completamente primero de abajo hacia arriba y luego en sentido inverso, de forma que se anuda la hebra en el mismo sitio en que se empezó a atar.
Siluetas. Se pasa un hilván con hilo blanco por el borde de la silueta que se quiere conseguir. Se jala este hilván para que la tela frunza y se apriete. Se hace un nudo en la hebra para rematarla y se sumerge la tela en el tinte. Los trozos de tela apretados por el hilo quedarán sin teñir o de un tono muhco más pálido que el resto del tejido. Si los dibujos que se quieren realizar son simétricos, se puede doblar la tela por la mitad y pasar un hilván que marque el dibujo de los dos lados. Esto sólo se puede hacer con los dibujos un poco grandes.
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