Diálogos sobre la naturaleza humana

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Breve fragmento del libro Diálogos sobre la naturaleza humana de Boris Cyrulnik y Edgar Morín. páginas transcritas: 5 y 6

Cyrulnik, Boris y Morín, Edgar. Diálogos sobre la naturaleza humana. Editorial Paidós. España, 2005.

Boris Cyrulnik:

Hace tiempo que le observo –a veces incluso le leo- y mi impresión es que usted y yo jugamos, en cierta medida, en el mismo equipo mental. Estoy encantado de encontrarme frente a un colega. En efecto, veo que mete la nariz en todas partes y eso es exactamente lo que se me suele criticar a mí. Me parece que en el plano de las ideas se nos ofrecen dos posibilidades. Podemos convertirnos en especialistas, una situación sumamente cómoda desde el punto de vista intelectual, ya que basta con acumular una cantidad cada vez mayor de información sobre una cuestión cada vez más precisa: así se termina, como dice el dogma, sabiéndolo todo sobre nada. La otra opción es convertirnos en generalistas, es decir, picotear alternativamente en la física, la química, la biología, la medicina legal, la psicología: de esta forma, terminamos no siendo especialistas de nada , pero nos hacemos una idea mejor sobre la persona que tenemos delante y llamamos hombre. Son dos actitudes, dos políticas del saber totalmente diferentes...Al leerle, tengo la impresión de hallarme ante ante una actitud mental orientada hacia el hombre.

Edgar Morín:

Es cierto, pero rechazo la idea de que tengamos que situarnos siempre y necesariamente en esta disyuntiva, o ser especialista y adquirir un saber pertinente, reconocido por los colegas, las universidades y las instituciones; o ser generalista, y tener un saber totalmente inconsistente. Se trata, precisamente, de evitar esta alternativa, como ocurre, por ejemplo, en la ciencia ecológica. la competencia del ecólogo abarca los modos de regulación y desregulación de los diversos elementos que constituyen un ecosistema. Desempeña el papel de director de orquesta y recurre al saber del botánico, del zoólogo, del microbiólogo, del geólogo, etcétera. Lo mismo ocurre con las ciencias de la tierra: desde el descubrimiento de la tectónica de placas, la tierra se estudia como un sistema muy complejo, cuyos elementos están todos relacionados unos con otros. En general, ante un objeto constituido por elementos relacionados entre sí, recurrimos a los diversos especialistas interesados por este objeto, y al mismo tiempo nos cultivamos, asimilamos los conocimientos clave de sus disciplinas.

 

 


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