Más tarde, Griffith le dio a Walsh otro singular trabajo, el
papel de asesino del presidente Lincoln en El nacimiento de una nación,
en 1915. Sin embargo, tiempo después, abandonó su carrera
de actor para empezar otra actividad que le daría mucho más
proyección: la de realizador, labor que a lo largo de cincuenta
años le represento 128 películas.
De
entre sus casi cuarenta realizaciones mudas destacan: El precio de
la gloria (What price glory), adaptación de una obra teatral
antibélica, de Laurence Stallings y Maxwell Anderson; Los
amores de Carmen (Loves of Carmen), versión para cine de
la obra de Prosper Mérimée, protagonizada por Dolores
del Río; La frágil voluntad (Sadie Thompson), primera
versión cinematográfica de una conocida obra del escritor
ingles Somerset Maugham, producida y protagonizada por Gloria Swanson.
Sin embargo, su mejor producción muda es sin duda, El ladrón
de Bagdad (The thief of Bagdad), una imaginativa fantasía
oriental producida y protagonizada por Douglas Fairbanks.
Dicha cinta es una de las más fascinantes producciones de la
historia del cine, debido, en principio, a la magia lograda por los
extraordinarios efectos especiales, mismos que dejaron claro que, ya
nada era imposible para el cine. El ladrón de Bagdad,
es un elaborado espectáculo escrito por su estrella, el espadachín
Douglas Fairbanks, y fue un gran éxito de taquilla, que permitió
al director conseguir un contrato de cinco películas con Paramount.
