En 1911, firmó su tercer y último contrato con la Biograph, y en ese año, realizó la enorme cantidad de 288 películas, cintas cuya duración no excedía los dos rollos. Tiempo después, formó su propia compañía productora, junto con Harry Aitken, llamada Epoch Producing Corporation, en la que realizó El nacimiento de una nación (The birth of a nation) en 1915. Griffith contribuyó a la formación de Hollywood, al emigrar con su compañía en 1910 a las costas californianas de los Ángeles, convirtiendo el lugar en el centro de gravedad del cine norteamericano. Las demás productoras, antes repartidas entre Nueva York y Chicago, siguieron su ejemplo.

Para El nacimiento de una nación, Griffith basó su guión en la novela The Clansman, del reverendo Thomas Dixon, que narraba con acento heroico el nacimiento y la actuación de la organización racista Ku-kux-klan al acabar la guerra de secesión.

Al igual que el reverendo Dixon, Griffith era hijo de un coronel sudista arruinado por la guerra civil. Entre sus confusos principios de autodidacta se hallaba profundamente arraigado, desde los lejanos días de su infancia, el desprecio hacia la raza negra.

Dicho film representó el nacimiento del arte cinematográfico, debido a que, jamás el cine había abordado una narración tan larga y compleja. Desde el punto de vista técnico, marcó una fecha decisiva en la evolución del arte cinematográfico. La versión final de la película constó de doce rollos, con un total de 1,375 planos, que hacían progresar la narración, y gracias a una ágil utilización del montaje (edición), los planos generales se combinaron con los planos próximos: medios y primeros planos.

El éxito comercial que obtuvo dicha cinta, en gran medida, se debió la polémica y el escándalo que suscitó. Antes de que se estrenara, el presidente Wilson la hizo proyectar en la casa blanca, pero ante la proximidad de las elecciones, y deseoso de ganarse los votos del sur, no hizo nada para impedir su difusión. El estreno tuvo lugar en los Angeles, bajo la protección de la policía. Los medios liberales e intelectuales del país criticaron abiertamente aquella película que mostraba a los negros como seres villanescos o degenerados (y los pocos negros "buenos" que aparecían como esclavos, inevitablemente, tontos).

Los incidentes no tardaron en estallar: en mayo de 1915 la policía de Boston se enfrentó en las calles con la multitud, durante un día y una noche, produciéndose numerosas víctimas; violentas manifestaciones contra el filme tuvieron lugar en Nueva York y Chicago.

Era el primer gran escándalo de la historia del cine, y por lo mismo, el primer gran éxito de taquilla. Las apasionadas tomas de posición de los periódicos sobre esta película tuvieron la virtud de instituir la crítica de cine como sección regular en sus páginas. Como consecuencia, su recaudación comenzó a elevarse hasta llegar a batir todas las marcas pasadas y futuras: en 1963, la revista Variety todavía colocaba El nacimiento de una nación, a la cabeza de los éxitos de taquilla del mercado norteamericano, con una cifra estimada superior a los 50 millones de dólares y seguida de otra película racista de corte parecido: Lo que el viento se llevó (Gone with the wind, 1939) con 41,200,000 dólares.