Ya
en 1908, Griffith llegó a los estudios Biograph, en Nueva York,
en un momento en el que la compañía carecía de
un realizador que ocupara el lugar dejado por Mc Cutcheon. Dicha vacante
le fue ofrecida por cincuenta dólares semanales, más porcentaje
de ganancias, si su desempeño era satisfactorio; esto constituyó
su debut como realizador, en un tiempo en que la Biograph producía
una o dos películas por semana.
En
tanto, Porter experimentaba en un intento de renovación, sin
embargo sus cintas eran acartonadas y excesivamente teatrales; la cámara
permanecía estática, y los actores debían moverse
en forma horizontal frente a ella, y las escenas empezaban con una entrada
y terminaban, indistintamente, con una salida. En cambio, Griffith recurrió
a temas increíblemente variados: retomando a escritores como:
Alfred Lord Tennyson, Leon Tolstoi, Guy de Maupassant, y Edgar Allan
Poe. En los años que estuvo en la Biograph, su mayor logro fue
el asimilar los experimentos de otras escuelas y realizadores, y lograr
sintetizarlos en un sistema dramático de montaje.
Mientras
exploraba el lenguaje del cine, también descubrió
a muchas estrellas de la naciente industria fílmica norteamericana,
entre las que se encuentran: las hermanas Lillian y Dorothy Gish, Mae
Marsh, Blanche Sweet, Michael Sinnott, (cómico canadiense imitador
de Max Linder, mejor conocido como Mack Sennett), y muchos más.
Pero su descubrimiento más importante, fue una niña de
bucles dorados, ojos azules y rostro aniñado, que debutó
bajo sus órdenes a los 16 años, en The violin maker
of Cremona (1909); su nombre era Giadys Mary Smith, y fue conocida
artísticamente como Mary Pickford, quien pronto se convertiría
en la novia de América; una niña adorable que escondía
a la astuta mujer de negocios que sería años después.
