Años después, el mago de Montreuil, Georges Méliès,
aprovechó el invento del cinematógrafo para filmar las
primeras grandes escenificaciones, creando con ello el cine de ficción.
En tanto, Norteamérica no tardó en apropiarse de este
exitoso invento, transformándolo en una poderosa industria y
en un jugoso negocio; ahí surgieron, entre los más notables,
el ingenio narrativo de Edwin Porter, y la poderosa imaginación
de David Wark Griffith, quien
fuera el precursor de las primeras superproducciones.
Entre
algunas de las aportaciones que los pioneros hicieron al cine encontramos,
por ejemplo, que en Salida de los obreros de la fabrica; los
camarógrafos, en su sed de capturar imágenes, fotografiaron
la salida de los trabajadores de una de las fábricas de los hermanos
Lumière, y esta filmación se convirtió en el primer
documento social en movimiento.
A
partir de entonces, dichos camarógrafos iniciaron una serie de
viajes para captar distintas realidades de todo el mundo, y sus trabajos,
se convirtieron así en los primeros documentos históricos,
entre los que se cuenta las imágenes del Zar Nicolás II
de Rusia con toda su familia;