Años después, el mago de Montreuil, Georges Méliès, aprovechó el invento del cinematógrafo para filmar las primeras grandes escenificaciones, creando con ello el cine de ficción. En tanto, Norteamérica no tardó en apropiarse de este exitoso invento, transformándolo en una poderosa industria y en un jugoso negocio; ahí surgieron, entre los más notables, el ingenio narrativo de Edwin Porter, y la poderosa imaginación de David Wark Griffith, quien fuera el precursor de las primeras superproducciones.

Entre algunas de las aportaciones que los pioneros hicieron al cine encontramos, por ejemplo, que en Salida de los obreros de la fabrica; los camarógrafos, en su sed de capturar imágenes, fotografiaron la salida de los trabajadores de una de las fábricas de los hermanos Lumière, y esta filmación se convirtió en el primer documento social en movimiento.

A partir de entonces, dichos camarógrafos iniciaron una serie de viajes para captar distintas realidades de todo el mundo, y sus trabajos, se convirtieron así en los primeros documentos históricos, entre los que se cuenta las imágenes del Zar Nicolás II de Rusia con toda su familia;


o bien la filmación casi accidental de la primera farsa (siempre confundida con comedia) El regador regado.

Asimismo, de manera casual o por un afán experimentador, descubrieron nuevas técnicas: en Venecia, un camarógrafo de los Lumière, del cual su nombre se pierde en la historia, se atrevió a subir su cámara en una góndola, sin saber realmente lo que iba a suceder, y el resultado fue sorpresivo, pues las imágenes resultaron con una claridad excepcional, y con ello, se descubrió la opción de la cámara en movimiento, que en la actualidad se llama travelling.

Méliès construyó el primer foro cinematográfico, dentro de una estructura que tenía un gran techo de cristal, con la intención de captar toda la luz del día; en ese lugar, por accidente, un camarógrafo usó


un rollo de película que ya había filmado con anterioridad, y cuando revelaron el material, Méliès descubrió atónito que las dos imágenes aparecían sobreimpuestas, muy pronto este error se utilizó como un efecto óptico para aparecer y desaparecer a los personajes; esto ha sido utilizado hasta nuestros días, y se ha explotado para hacer sobreimposiciones y disolvencias.


El genial Edwin Porter aportó múltiples elementos a la narrativa del cine, por ejemplo, en su cinta El gran robo del tren, durante una escena descubrió el paning, toma que se realiza haciendo que la cámara gire o se mueva sobre su propio eje siguiendo la acción, sin embargo en el tiempo en que Porter filmó, los tripies sobre los cuales descansa la cámara, no tenían un eje giratorio para darle a la cámara un movimiento horizontal, por lo que su camarógrafo debió hacer un gran esfuerzo para captar, en una toma de dicha cinta, a los caballos de los bandidos localizados al de lado izquierdo del cuadro.

Si bien con el tiempo a los tripies se les anexó una base giratoria, el hallazgo de este movimiento resultó una gran aportación al lenguaje del cine. El paning giratorio sigue siendo utilizado por los cineastas para descubrir, al igual que Porter, elementos sorpresivos o inesperados con peso dramático en las películas.

En esta misma cinta, el director construyó el film con una técnica completamente novedosa: el montaje paralelo, el cual nos muestra dos historias distintas que están sucediendo en el mismo momento, y que van a entrelazarse en algún punto climático de la trama.