La
primera función de cine tuvo lugar el 28 de diciembre de 1895,
en
el sótano del Gran Café de los Capuchinos en París.
Fueron
apenas 35 espectadores los que se dieron cita para presenciar aquella
exhibición, quienes penetraron entonces a la fascinante sensación
del movimiento.
La
emoción e interés que causó la primera proyección
abrió un mundo de posibilidades para el naciente invento: en
diferentes lugares del mundo comenzaron a realizarse películas,
pero sin duda entre las más importantes están las de los
hermanos Lumière (en especial de Louis). Estas cintas se caracterizaron
por su realismo y pueden catalogarse como documentos que, sin deliberación,
hasta el día de hoy se les reconoce un carácter social,
pues son testimonios de la
forma de vida de una familia acaudalada de finales del siglo XIX. Entre
otras, estos pioneros filmaron escenas de la salida de los obreros de
una fábrica, el oleaje del mar, momentos felices entre hombres,
mujeres y niños que tuvieron como escenario su finca La Ciotat
y su fábrica. Los Lumière realizaron cientos de películas,
entre las que se destacan L'arrivée d'un train (La
llegada de un tren) y L'arroseur arrosé (El regador
regado), ambas filmadas en 1895. Estas cintas marcaron importantes
progresos en la realización cinematográfica, ya que evidenciaron
las cualidades del cine.
L'arrivée
d'un train (La llegada de un tren) es una cinta compuesta
de una sola toma, con una duración aproximada de 40 segundos,
en la que desde el fondo de la pantalla aparecía un tren que
se precipitaba sobre los espectadores haciéndolos estremecerse.

L'arrivée
d'un train
Su
mayor aportación fue técnica, pues mostró los recursos
básicos de realización cinematográfica tales como:
travelling inverso, edición,
planos generales, medios y close up.
Pero su mayor logro radica en mostrar la facultad de la cámara
para testimoniar la realidad, además de descubrir la capacidad
emocional del nuevo invento. Aquella imagen logró maravillar
y sorprender a los espectadores, otorgándole al cine la calidad
de espectáculo y de arte.
La
razón del éxito de L'arroseur arrosé
(El regador regado) no fue la técnica sino el uso de un
guión. Esta cinta cuenta una anécdota, en esencia insignificante,
que ya había sido usada por caricaturistas: un niño pone
el pie sobre una manguera creando el desconcierto del sujeto que riega.
Cuando éste inspecciona la manguera, el niño deja salir
el chorro de agua mojándole la cara. Esta imagen produjo la risa
del espectador al explorar nuevamente el carácter emotivo del
cine.
Convencidos
del potencial económico que el nuevo invento tenía, los
Lumière contrataron operadores que viajaron por el mundo mostrando
sus películas. Éstos pronto se convirtieron también
en realizadores. Sus cintas fueron pequeñas tomas de las ciudades
donde se encontraban, y con ello comprobaban que el cine era un medio
fiel de representar la realidad. Los espectadores llenaban las salas
con la ilusión de verse en pantalla. Las
cintas del catálogo Lumière son en su totalidad de representación
real y cómica.
Es
importante señalar que, durante la época en que apareció
el cine, la sociedad consideraba que las artes (pintura, música,
escultura, teatro) no captaban ni reproducían fielmente la realidad.
El cine lo hacía a la perfección: ésta fue la principal
razón de su éxito. Después de varios meses la representación
ya no fue suficiente, el verdadero sentido del cine estaba esperando ser
descubierto. Fue la imaginación de Georges
Méliès la que lo logró.