Las
últimas realizaciones de Buñuel:
La época francesa
En
1962 y con Le journal d'une femme de chambre (Diario de una camarera)
inicia Buñuel su colaboración con Serge Silberman, que
produciría la mayor parte de sus ulteriores películas.
Se inicia también la "época europea" (o más
bien francesa) de su obra, que desarrolla una amplia meditación
sobre la vida contemporánea, y una crítica de los falsos
valores que la sustentan, y cuyo momento cumbre puede que sea Le
Charme discret de la bourgeoisie (1972), donde vuelven a aparecer
expresamente, reelaborados, nuevamente meditados, los grandes temas
de la época surrealista.
Al
igual que Viridiana, Tristana (1970) que es adaptación
de una novela de B.Perez Galdós (como Nazarín)
merece clasificarse en un grupo aparte, el de sus "peliculas españolas",
ya que con Tierra sin Pan (Las Hurdes) son las únicas
de toda sus filmografía rodadas en España y expresan el
pensamiento de Buñuel sobre la realidad histórica, social,
moral, religiosa y cultural de este país ibérico. España
reconoce finalmente de un modo oficial su contribución a la cultura
española en el Festival de San Sebastián de 1977, donde
se presenta su última película, Cet obscur Objet du
désir (Ese oscuro objeto del deseo), y se concede al realizador
un premio especial por su magisterio cinematográfico.
La
clasificación en diversos apartados de la obra de Buñuel
no tiene más que un valor puramente didáctico, pues en
su conjunto presenta la más rigurosa unidad, desarrollándose
orgánicamente a partir de la época surrealista. Luis Buñuel,
en efecto, permanece fiel a lo largo de toda su vida a los presupuestos
esenciales del surrealismo, cuya finalidad no es la obra de arte, sino
la instauración de una nueva actitud para cambiar al hombre y
al mundo, destruyendo la civilización burguesa cuyos pilares,
religión, familia, poder establecido en todas sus manifestaciones,
convenciones sociales y fuerzas represivas, son objeto de una guerra
sin cuartel en nombre y en defensa de una auténtica moral de
la libertad y del hombre mismo, en tanto que individuo y como ser social.
Muchos
años después de su adhesión al surrealismo y de
haberse separado del Grupo Surrealista de París, el realizador
declararía al escritor Carlos Fuentes que, el pensamiento que
le seguía guiando a los setenta y cinco años era el mismo
que le guiara a los veintisiete: es una idea de Engels según
la cual el artista describe las relaciones sociales auténticas
con el objeto de destruir las ideas convencionales de esas relaciones,
poner en crisis el optimismo del mundo burgués y obligar al público
a dudar de la perennidad del orden establecido. Según el propio
Buñuel, el sentido último de sus películas es decir
una y otra vez, por si alguien lo olvida o cree lo contrario, que no
vivimos en el mejor de los mundos.
Ese
pensamiento se expresa a través de una personalísima escritura
cinematográfica que Fuentes resume diciendo que, la mirada cinematográfica
de Buñuel parte de la presencia específica de los objetos
más banales: Buñuel utiliza comúnmente planos medios
y generales estáticos que recogen sin comentarios una proliferación
desordenada, amontonada, de objetos. Tan ayuna de relieve como la prosa
de Sade, la cámara de Buñuel retrata una vida que fluye
con vulgaridad, sin distinción, aunque con autonomía.
Entonces interviene una técnica propia y precisa que podría
describirse como el florecimiento del telón de fondo: con una
velocidad que no posee otro cineasta (y con una tensión súbita
también similar a la de Sade) el movimiento inesperado de la
cámara primero iguala, en seguida conquista y finalmente supera
el ritmo paralelo de la realidad. El acercamiento, el travelling
o el corte son convulsivos precisamente en función de la neutralidad
ambiente. Y el objeto, el rostro, el pie o el gesto seleccionados de
entre el abundante y casi inmóvil desorden adquieren un relieve
insoportable y se revelan en una conexión anteriormente impensable
con la totalidad en la que, sin detenerse a celebrar el momento lírico,
Buñuel vuelve a sumergirse de inmediato.
Luis
Buñuel falleció el 30 de julio de 1983.