1940- 1960:
La
etapa en México
Posteriormente
hace documentales para el Ejército norteamericano y doblajes
en Hollywood para la Warner Bross durante los años 1944-46, mientras
planea, sin llegar a realizar, diversas películas: The Sewers
of Los Angeles, en colaboración con Man Ray, Ilegible,
Hijo de Flauta, en colaboración con Juan Larrea, y una
versión fílmica de La Casa de Bernalda Alba, de
Federico García Lorca.
En
1946 marcha a México, donde rueda Gran Casino (Tampico),
producida por Oscar Dancigers. Adquiere la nacionalidad mexicana,
y se instala en el país con su esposa, Jeanne Rucar, y sus dos
hijos, Juan Luis y Rafael. Los comienzos de la "época mexicana"
de Luis Buñuel no son brillantes, aunque una serie de trabajos,
cuya dignidad moral reivindicaría siempre el realizador, le permiten
afrontar el porvenir tras los últimos años, angustiosos,
en Norteamérica.
En
1950, Los olvidados causa sensación en el Festival de
Cannes, donde la película obtiene el Premio a la mejor dirección.
La
crítica reencuentra en el film al gran autor de la "época
surrealista", y Los olvidados conoce un resonante éxito
internacional, que no llega, empero, a liberar enteramente a Buñuel
de la servidumbre del cine comercial, pero, junto a productos de muy
modesta estatura artística, van surgiendo en su filmografía
una serie de obras del máximo interés, como su adaptación
del Robinson Crusoe de Daniel de Foe (1953), Él
(1954), Abismos de pasión (1954) una versión
cinematográfica de la gran novela de Emily Brontë Cumbres
Borrascosas Ensayo de un Crimen (La vida criminal de Archibaldo
de la Cruz) (1955), al mismo tiempo que realiza diversas coproducciones
con cinematografías europeas.
En los mejores títulos de la época mexicana, Luis Buñuel
vuelve a ser el formidable rebelde de la época surrealista, más
atemperado en la forma, y con un fuerte ingrediente de crítica
social, como si el punto de partida fuera una síntesis de los
planteamientos de sus tres primeras películas.
Lo
que podría llamarse en cierto modo el "proceso de recuperación"
culmina primeramente en Nazarín (1958), film que obtiene,
entre otros, el Gran Premio Internacional del Festival de Cannes de
1959, y que señala el comienzo de una serie ininterrumpida de
obras maestras cuyos títulos más sobresalientes serán
Viridiana (1961), El ángel exterminador (1962) y Simón
del Desierto (1965).
Una
mención especial merece el caso de Viridiana: Luis Buñuel
había regresado anteriormente a España tras su largo exilio,
pero siempre de forma privada, y sin proyectar ningún trabajo
cinematográfico; pero Viridiana, coproducción hispano-mexicana,
se rodó enteramente en España y representó oficialmente
a este país en el Festival de Cannes de 1961, donde obtuvo la
Gran Palma de Oro. Inmediatamente, el film se convierte en el tema de
una resonante polémica internacional: L´Osservatore
Romano lo ataca por sacrílego y blasfemo, la censura española
lo prohíbe (su proyección en España no sería
autorizada hasta 1977) pero la película alcanza un clamoroso
éxito mundial. Como consecuencia del escándalo, Luis Buñuel
no volvería a rodar en España hasta 1970, fecha de la
realización de Tristana.