Ya con fama internacional, en 1947 filma al lado John Ford, la cinta
El Fugitivo (The Fugitive), cuya historia está
basada en la novela de Graham Green y trata sobre un pasaje de la vida
de Garrido Canabal, gobernador de Tabasco en época de Lázaro
Cárdenas. El éxito de esta cinta le valió un contrato
por tres años con Ford, mismo que no se lleva a cabo pues debido
a sus posturas polítcas el sindicato de Hollywood le impidió
trabajar en Estados Unidos.
Con
la filmación de Los Olvidados, comenzó en 1950
una colaboración exitosa con Luis Buñuel, esta película
es una historia sobre delincuencia juvenil escrita por Luis Alcoriza,
ganadora del premio a la mejor película en el Festival de Cannes.
Además trabajaron juntos en: Él, La fievre monta
a El Pao, Nazarín basada en la historia de Benito
Pérez Galdós, Los ambiciosos, La joven,
El ángel exterminador y Simón en el desierto.
En
1959 realizó Macario de Roberto Gavaldón, considerada
como una de las mejores películas de nuestro cine debido a la
buena actuación de Ignacio López Tarso y la notable fotografía
de Figueroa. Con Gavaldón rodó también: El rebozo
de Soledad, Camelia, El niño y la niebla, Historia de
un amor, La escondida, Aquí está Heraclio Bernal, La rebelión
de la tierra, Flor de mayo, Días de otoño y El gallo de
oro.
Los
años sesenta se caracterizaron por el desplome del cine mexicano
debido principalmente a la pérdida de calidad y al plagio constante
de éxitos pasados al que recurrieron los directores, fue el momento
en que el cine rural dejó el paso a las historias de la ciudad.
Sin embargo Figueroa consiguió algún tipo de acierto al
participar en El ángel exterminador de Buñuel.
Durante
esta época pueden citarse algunos éxitos internacionales
tales como: la adaptación para cine de La noche de la iguana
en 1963, obra de teatro escrita por Tennessee Williams y dirigida por
John Huston. Además de Two mules for sister Sara (Dos
mulas para la hermana Sara) de Don Siegel en 1969 y Kelly´s
Heroes (El motín de los valientes) de Brian C. Hutton en
1970.
Si
bien los setenta representaron el ocaso del cine en México, de
sus trabajos de esta época se destaca Divinas palabras
de Juan Ibañez (adaptación cinematográfica de la
obra homónica de Ramón del Valle-Inclán) filmada
en 1977, donde se admira un Figueroa en plena madurez y trabajando en
color. Su retiro de los sets de filmación es obligado, y en 1982
filma: Bajo el volcán de John Huston, cinta basada en
la novela de Malcom Lowry que contó con la dirección artística
de Gunther Gerszo y El corazón de la noche de Jaime Humberto
Hermosillo. Sin embargo el alejamiento no fue total y Figueroa forma
parte entonces de la Academia Mexicana de Artes Cinematográficas,
donde recibió en 1987 el Ariel de Oro por su extraordinaria aportación
a la cinematografía mexicana.
Dejó
de exisitir el 27 de abril de 1997, con su muerte se perdió uno
de los últimos baluartes de la época de esplendor del
cine nacional, un camarógrafo excepcional que atrapó con
su lente y su visión un México idílico que vive
en nuestro recuerdo y que no volverá.
Durante cuarenta años, en compañía de otros
hombres
igualmente apasionados en el oficio de inventar imágenes,
no he hecho otra cosa que delimitar la realidad entre las manos de una
cámara fotográfica. Este privilegio excepcional me ha
enseñado a conducir los sentidos
hasta el corazón de la realidad y constituirme en la mirada
de importantes inquisidores del alma humana
Gabriel
Figueroa

Red Escolar, México 2007