Es
innegable la trascendencia que maestras y maestros tienen en nuestras
vidas; ellos son y serán, los personajes centrales del proceso
educativo; individuos con valor, coraje, pasión, entusiasmo,
fe y optimismo, que a través de su guía nos ayudan a cambiar
y mejorar la realidad que nos rodea, e incluso, impulsan una transformación
en nosotros mismos. Es clara la importancia de los docentes en nuestro
desarrollo, sin embargo resulta necesario observar su realidad y valorar
las dificultades, contradicciones y circunstancias a las que se enfrentan
día a día, ya sea en el salón de clases, o bien
en su vida personal.
A través de la historia, profesoras y profesores han tenido que
hacer frente a los cambios sociales, económicos y políticos
que la vida impone y que además, han implicado la transformación
de su práctica docente.