
LA
SOMBRA DEL CAUDILLO
Es la Revolución, la palabra mágica, la palabra que
va a cambiarlo todo
y que nos va a dar una alegría inmensa y una muerte rápida.
Por la Revolución el pueblo mexicano se adentra en sí
mismo,
en su pasado y en su sustancia,
para extraer de su intimidad, de su entraña, su filiación.
Octavio
Paz
El laberinto de la soledad
La Revolución Mexicana, es un tema históricamente abordado
por el cine, nacional e internacional, desde las producciones estadounidenses,
a manera de noticias filmadas, documentales o ficción, captados
en el momento mismo de la batalla, hasta los melodramas rancheros de
los años cuarenta realizados por directores mexicanos.
Con
el triunfo de la facción constitucionalista sobre los ejércitos
campesinos populares comandados por Francisco Villa y Emiliano Zapata,
el nuevo estado se planteó la necesidad de modernizar al país
a toda costa; gracias a ello, los realizadores mexicanos pudieron aspirar
a convertir el cine en una floreciente industria a la manera de Hollywood
o de Europa. Sin embargo el tema revolucionario había sido explotado
por el cine extranjero y el gobierno decidió subordinar la nueva
industria a sus necesidades y exigencias, prueba de ello es que en 1919,
para contrarrestar la imagen externa que había del país,
se estableció la censura como medio de proteger la integridad
nacional.
Salvo
la producción de documentales y noticiarios propagandísticos,
durante la década de los veinte y los primeros años treinta,
asegurado el poder de los sonorenses comandados por Álvaro Obregón
y Plutarco Elías Calles, el cine nacional procura ocuparse lo
menos posible de aspectos políticos que revelan las contradicciones
del estado emanado de la Revolución.
El
levantamiento de la fracción huertista, la rebelión cristera,
las luchas antirreeleccionistas de Francisco R. Serrano y Arnulfo R.
Gómez (que desembocan en la muerte de ambos líderes),
el movimiento vasconcelista o los conflictos del periodo del "Maximato
Callista", resultan temas prohibidos en las pantallas o, cuando
mucho, aparecen en términos fílmicos, desde la perspectiva
oficial de cada momento.
Una
excepción parece haber sido el documental Historia de la persecución
religiosa en México (1929), realizado desde una óptica
que simpatizaba con las demandas y luchas de la Liga de la defensa de
la libertad religiosa y de su brazo armado, el ejército cristero.
Sin embargo tendrían que pasar muchos años para que el
cine mexicano se atreviera a mostrar las vicisitudes y características
de los regímenes postrevolucionarios.
En
1940 y en el contexto de la campaña almazanista, Fernando de
Fuentes, el extraordinario realizador de El prisionero 13 (1933),
El compadre Mendoza (1933) y Vámonos con Pancho Villa
(1935) esta última censurada por el gobierno cardenista,
filma El jefe Máximo, elocuente sátira contra el
maximato ejercido por Calles a través del Partido Nacional Revolucionario
(PNR), convertido por Cárdenas en Partido de la Revolución
Mexicana (PRM).
Aun
con esos antecedentes, tendrían que transcurrir otras dos décadas
para que Julio Bracho llevara a la pantalla su versión
fílmica de la polémica novela de Martín Luis Guzmán,
La sombra del caudillo. Sin embargo durante régimen de
Adolfo López Mateos, ex-militante vasconcelista, y a iniciativa
de las altas esferas militares encabezadas por el eGeneral Agustín
Olachea, la cinta fue prohibida hasta convertirse la obra maldita del
cine mexicano y la censura eejercida contra ella sería levantada
hasta treinta años después.
La
novela, publicada por primera vez en 1929 en Madrid, donde estaba desterrado
su autor, fue prohibida a su vez durante algunos años en México,
pues sus personajes resultaban fácilmente identificables con
políticos reales: El caudillo es Álvaro Obregón;
Jiménez, Plutarco Elías Calles; Aguirre, una mezcla de
Adolfo de la Huerta y del General Francisco Serrano, asesinado junto
con sus partidarios en Huitzilac, en 1927.
En
el México de los años veinte, se aproximan las elecciones.
De los dos posibles candidatos, los Generales Aguirre (Ministro de Guerra)
y Jiménez (de Gobernación), el primero tiene el apoyo
del presidente otro caudillo militar, por lo que Aguirre decide no postularse.
Sin embargo, luego de una discusión con Jiménez y del
enfrentamiento con el caudillo (por el secuestro de su amigo, el diputado
Axkaná González), Aguirre acepta la candidatura a la presidencia.
Al enterarse de que va a ser detenido en previsión de una revuelta,
Aguirre acepta la protección del General Elizondo, a quien cree
su partidario. Sin embargo, Aguirre es traicionado y, junto con buena
parte de sus seguidores, abatido a tiros en la carretera de Toluca.
La
crítica al caudillismo postrevolucionario, implícita en
la novela de Guzmán, se convirtió, en manos de Bracho,
en un serio cuestionamiento a los principios autoritarios del sistema
político mexicano en su conjunto, lo cual explica, más
no justifica, la prohibición del mencionado filme, auténtico
clásico de nuestra cinematografía. En la secuencia final
de La sombra del caudillo su realizador pudo plasmar, con la
contundencia requerida, una interpretación de la matanza de Huitzilac,
Morelos, en la que Francisco R. Serrano y un grupo de simpatizantes
perdieron la vida en una forma por demás trágica.
Los
obstáculos oficiales a la exhibición de esta película
influyeron negativamente en el ánimo de productores y cineastas,
quienes a partir de 1970 comenzarían un lento pero irreversible
proceso de distensión de la censura, que sin duda favoreció
la realización de películas como: De todos modos Juan
te llamas de Marcela Durán, La guerra santa, o
A paso de cojo de Luis Alcoriza. En ellas se plantearon, con mayor
o menor fortuna, diversos aspectos de la rebelión cristera y
de su contexto sociopolítico.
Debido
a varias causas (entre ellas la profunda crisis de la industria), el
cine mexicano de las últimas dos décadas, por lo general,
no ha vuelto a plantear una reflexión seria en torno a la Revolución
Mexicana y al periodo postrevolucionario. Cabe esperar, que las actuales
circunstancias motiven nuevos planteamientos cinematográficos
sobre estas etapas cruciales y determinantes de nuestra historia.
Sugerencias de análisis
México
es uno de los países en el mundo que tienen el privilegio de
ver, apreciar y estudiar una de sus más importantes etapas históricas
registradas cinematográficamente. Pensemos en toda la riqueza
que nos brindan estas imágenes, los héroes y caudillos
fotografiados en movimiento, y lo que significarán estos archivos
para las generaciones futuras.
Reflexionemos
en valor de los camarógrafos que arriesgaron su vida, y registraron
estos importantísimos sucesos históricos sin imaginar
su trascendencia futura.
En
el ámbito de literario, la novela de la Revolución Mexicana
es uno de los movimientos artísticos más importantes de
nuestro país, pieza clave de este movimiento es el propio Martín
Luis Guzmán. Dialoguemos sí el cine mexicano ha estado
a la altura de este movimiento literario.
Investiguemos con mayor profundidad la enorme figura del escritor Martín
Luis Guzmán, sobre su vida y sus obras, ya que es uno de los
más grandes escritores del siglo XX en nuestro país.
En
La sombra del caudillo tanto en la novela como en la película,
aparece con claridad el fenómeno conocido como "caudillismo";
un verdadero problema social que ha padecido toda América Latina
similar al caciquismo. Analicemos estos fenómenos para su mejor
comprensión.
Ficha:
Título:
La sombra del caudillo.
Realizador: Julio Bracho.
Año: 1960.
País: México.
Guión: Julio Bracho y Jesús Cárdenas sobre
la novela homónima de Martín Luis Guzmán.
Duración: 129 minutos.
PREMIOS:
1960, Premio a la dirección y a la actuación de Tito
Junco en el Festival de Karlovy Vary.
1991, Ariel de oro.
Julio
Bracho------------------------------------------------------