Si
revisamos la historia del cine, encontraremos que en muchas ocasiones,
dicho arte, ha establecido una simbiosis maravillosa con la literatura.
De alguna manera, estas dos disciplinas tienen un mismo objetivo: contar
historias, y uno de sus elementos básicos ha sido el mismo: la
palabra. Si recordamos, el lenguaje cinematográfico se desarrolló
ante el reto de narrar con claridad una historia en un tiempo determinado,
sintetizando en una hora de proyección, cientos de páginas
que constituyen un guión.
A
través de los años, hemos sido testigos de múltiples
cintas, que basadas en grandes obras de la literatura, han evidenciado
la difícil tarea de representar para la pantalla, las imágenes
literarias; esto sin duda, ha resultado en aciertos y decepciones, sin
embargo, resulta primordial reconocer, que si bien son dos medios distintos,
esto no los hace incompatibles, sino complementarios.
No
podemos olvidar, que el teatro ha influenciado a la producción
cinematográfica desde la época muda, tan sólo recordemos
que Georges Méliès, considerado "padre del espectáculo
cinematográfico y de la ficción fílmica" utilizó
el lenguaje, la estructura dramática y las técnicas teatrales,
para realizar las primeras películas narrativas.
Este
ciclo propone acercarnos al universo literario a través del cine,
evidenciando como esta industria, desde sus inicios, a trascrito grandes
obras de la literatura universal a su lenguaje, trasladando lugares,
personajes y épocas ocultos en el papel y la tinta, a las técnicas
de la imagen en movimiento.