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HISTORIA DEL CINE
 

Ilustración: CINE MEXICANO, Carteles de la Época de Oro 1936-1956, Josep Renau Berenguer, 1948.


El cinematógrafo llegó a México sólo ocho meses después de su primera proyección pública, ocurrida en París el 28 de diciembre de 1896, convirtiéndose desde entonces en una arraigada tradición. En un principio, se rodaron películas que abordaban temas sustraídos de cintas norteamericanas, ofreciendo sobre todo, versiones mexicanizadas del género del western, hasta que, con el comienzo de la Revolución Mexicana, se emprendió la búsqueda de una alusión de la realidad nacional en la pantalla. Esto continuó hasta los primeros años de la década de los treinta, sin embargo fue con el sorpresivo éxito comercial e internacional de Allá en el Rancho Grande (1936), de Fernando de Fuentes, que se consideró iniciada la industria cinematográfica nacional.

En un análisis primario, encontraremos que el éxito de dicha cinta surge de la necesidad de los espectadores de ver en la pantalla una representación de su sociedad, ya que para aquel tiempo, los filmes extranjeros predominaban en las salas de proyección. No obstante, existieron factores externos que contribuyeron al auge de nuestro cine: la Segunda Guerra Mundial estaba comenzando, la producción de cintas en Europa y Estados Unidos disminuyó, lo que redujo la competencia extranjera y abrió el mercado para las películas mexicanas. Asimismo, la posición de México ante la conflagración mundial influyó enormemente en el desarrollo de la industria, ya que la postura oficial colocó al país de parte de los Aliados, lo que resultó benéfico, pues favoreció el suministro de celuloide, equipo y presupuesto para diversas producciones.

Los años previos a la llamada Época de Oro, se caracterizaron por la realización de filmes del género campirano, que ya para 1939 se expandió hacia diversas temáticas como: comedias rancheras y musicales, historias policíacas, y representaciones de la clase media, con su correspondiente melodrama popular, logrando retratar a un país que vivía un proceso de urbanización, con el que los espectadores se identificaban plenamente.

De la época dorada, se registra una importante generación de directores, tales como: Julio Bracho, Roberto Gavaldón, Alejandro Galindo, Ismael Rodríguez, Emilio "Indio" Fernández, Fernando de Fuentes, pero sobre todo, se reconoce el fortalecimiento de un grupo de estrellas que se arraigaron en el alma popular como: María Félix, Pedro Armendáriz, Andrea Palma, Jorge Negrete, Pedro Infante, Fernando y Andrés Soler, Sara García, Dolores del Río, Marga López, Arturo de Córdova y Joaquín Pardavé, quienes junto a muchos otros, se convirtieron en artífices del florecimiento de la industria fílmica nacional, en el cual se realizaron películas, consideradas hoy, como clásicas del cine mexicano.

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