Campeón sin corona es una narración de la vida
de un joven pugilista, Roberto Kid Terranova, sus comienzos,
el ambiente popular del que surge, sus éxitos, sus fracasos y
su postrer declinación como estrella deportiva ocasionada por
su alcoholismo.
Considerada
como una de las mejores películas, esta cinta, basada en la vida
del boxeador Rodolfo "El Chango" Casanova; es un retrato
de la compleja sociología del mexicano de la clase obrera, para
quien el ascenso en la escala social es un sueño casi inalcanzable.
Anticipándose
a su época, Campeón sin corona repasa el que será
y es uno de los grandes conflictos del México contemporáneo:
la lucha de la modernidad contra la tradición, del pasado contra
el futuro, todo dentro de las contradicciones de la marginación
y el progreso del México de mitades del siglo XX, pero que en
el actual posee vigencia indiscutible.
Experto
en los ambientes y arquetipos de la sociedad y habitantes de la Ciudad
de México, Alejandro Galindo reflejó desenvoltura y naturalidad
en sus personajes a lo largo de toda la cinta, en la que además
de sus evidentes virtudes argumentales, nos sorprende por la habilidad
con que su director resolvió las dificultades técnicas;
por ejemplo en la secuencia inicial, en la que el boxeador es forzado
a suspender la pelea ante un público que arma un escándalo,
demuestra la destreza de Galindo para manejar situaciones complicadas.
El uso del sonido fuera de cuadro, de los planos de reacción
y los primeros planos evidencia la sofisticación alcanzada por
el director en unos cuantos años detrás de las cámaras.
El
valor de Campeón sin corona como película va más
allá de los umbrales estrictamente cinematográficos y
se inserta en el ámbito más amplio de la cultura popular
mexicana, convirtiéndose de facto en uno de los grandes momentos
de la cinematografía nacional que retrata como pocas veces la
realidad de la marginación social mexicana del siglo XX, que
dolorosamente llega hasta nuestros días.