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Su primera escala es Egipto, donde visita Alejandría, Rosetta, El Cairo. Ésta última ciudad le parece la más poblada del mundo, y queda asombrado por su complejidad. En Egipto Careri se viste a la usanza del lugar, con el fin de escapar a los insultos de los árabes. Enseguida se dirige a Jerusalén donde visita el Santo Sepulcro; para recorrer después algunas islas del Mar Egeo y Grecia. Llega a Constantinopla, antiguo centro, vínculo y ruptura de Oriente y Occidente. En este lugar pasa una mala experiencia, ya que fue tomado por espía, arrestado por un duro capitán que lo amenaza con azotarlo. Solamente la mediación a su favor, por parte del cónsul francés permite que sea dejado en libertad, y sale inmediatamente del territorio turco; dirigiéndose a Persia. |
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De allí zarpa rumbo a China, en un barco portugués. Pasa por Ceilán, las Maldivas, Málaca y Singapur. Ese mismo año de 1695 desembarca en Macao, donde por precaución vuelve a vestirse a la usanza del lugar. Conocer el imperio chino era una de las metas del viaje del Doctor Gemelli. En Cantón lo hospedan cortesmente los franciscanos españoles, y de allí se transfiere a Pekín, sede de la corte imperial. Acompañado de un guía chino y de un criado, navega por ríos y canales, ya con misioneros, ya con notables personajes chinos, remonta el Si-Kiang. Viaja un tramo en palanquín y, de nuevo por agua por el Yang-Tse-Kiang llegando hasta la ciudad de Nankín, el más próspero centro de comercio de la seda. Desde allí, el viaje por tierra hasta Pekín habrá de llevarle dos meses. Permanece quince días en esta legendaria ciudad, observando las costumbres y las formas de comercio. Visita también la Gran Muralla. La relación con el Padre Grimaldi, Presidente del Tribunal de Matemáticas, quien vivía en China desde hacía treinta años, permite a Gemelli conseguir un pasaporte que lo pondrá a salvo de cualquier peligro en su viaje de regreso a Cantón. En Macao se embarca nuevamente hacia Filipinas, llegando a Manila el 7 de mayo de 1696. En Filipinas permanece dos meses, mientras se preparaba el galeón que, dos veces al año viajaba a la Nueva España. De modo que tiene oprtunidad de recorrer los mercados de Manila, animados por los industriosos chinos llamados Sangley que poseían varias calles de tiendas de finas sedas y porcelanas, y todo tipo de mercancías de lujo. Al fin terminados los preparativos, el galeón San José sale del puerto de Cavite, y nuestro inquieto viajero emprende la travesía que considera la más terrible que pudiera hacerse en el mundo. Los mares inmensos que se debían atravesar, las tempestades que sobrevenían, y las enfermedades inevitables en un viaje de siete u ocho meses, mal comidos, por climas a veces fríos, casi helados, otras templados o hasta cálidos. A la sed, el hambre y las enfermedades, se añaden los insectos y la comida agusanada. Seis meses después de su partida, el galeón comienza a costear California, y llega al Cabo Corrientes, para fondear Acapulco en enero de 1697. En la época en que Gemelli Careri visita la Nueva España, el Imperio Español enfrentaba una difícil circunstancia. En primer lugar los constantes asaltos que sufrían lo galeones españoles por parte de corsarios ingleses, franceses y holandeses, debilitaban el podería español, e incluso vulneraban la economía interna de las colonias. Ya que, ante la escacez de diversos productos indispensables para la producción la minería por ejemplo requería del mercurio que se traía del Viejo Continente, se vivía un estado de inconformidad social. Esto llegó a manifestarse en motines en la Ciudad de México, y en Tlaxcala. Además, frecuentes sequías e inundaciones trajeron epidemias que mermaron todavía más la población indígena rural. En México Gemelli Careri visitó Teotihuacán, la cuidad de Puebla, las minas de Pachuca, y viajó después hasta el puerto de Veracruz en donde a fines de aquel año de 1697 se embarcó hacia la Habana. Finalmente volverá a Cádiz en junio del siguiente año 1698. En su camino de regreso a su tierra natal, el incansable viajero todavía tiene ánimo para visitar algunas ciudades del sur de Francia, y otras italianas como Génova, Pavia, Milán, Bolonia, Florencia y Roma.
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