Fray Diego Durán



En este fragmento del siglo XVI el relato comienza con el sueño de un sacerdote que avisó al pueblo lo que Huitzilopochtli le reveló mientras dormía.


De cómo los mexicanos avisados por su dios, fueron a buscar el tunal y el águila y cómo lo hallaron, y del acuerdo que para el edificio tuvieron.

Otro día de mañana el sacerdote, cuidadoso de revelar la revelación y aviso de su dios y de dar quenta al pueblo de lo que había visto y oido en sus sueños, mando convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos... de nuevo le avia revelado otra cosa de no menos admiración, para confirmación de que aquel era el lugar que su dios elexia para su descanso y consuelo y para aumento y ecelencia de la nacion mexicana y renombre de su grandeza; y refiriéndoles todo lo que le avia dicho dixo de esta manera:
Aveis de saber, hijos mios, questa noche me pareció nuestro dios Huichilopochtli y me dijo que os acordeis cómo llegados que fuimos al cerro de Chapultepec, estando ahí su sobrino Copil, avia inventado hacernos guerra y cómo por su mandado y persuacion las naciones nos cercaron y mataron a nuestro capitan y caudillo y a nuestro señor y rey Huitzilihuitl, echándonos de aquel lugar, al qual mandó le matásemos y le matamos y sacamos el corazon, y puestos en el lugar quel nos mandó le arrojé yo entre las espadañas, el qual fue a caer encima de una peña, y según la revelacion ... dice que de este corazón a nacido un tunal encima desta piedra, tan lindo y coposo que encima del hace su morada una enorme aguila: este lugar nos manda que busquemos y que allado nos tengamos por dichosos y bien aventurados, porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra quietud y grandeza: aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida la nación mexicana: a de ser conocida la fuerza de nuestro poderoso brazo, y el animo de nuestro poderoso corazon, con que hemos de sujetar a todas las naciones, así cercanas como lejanas, subjetando de mar a mar todos los pueblos y ciudades... este lugar mande que se llame Tenochtitlan para que en el se edifique la ciudad que ha de ser reina y señora de todas las demas de la tierra...
Ellos viendo que todo aquello no carecía de misterio pasaron adelante a buscar el pronóstico del águila, y andando de una parte en otra devisaron el tunal, y encima del águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol, tomando el calor del frescor de la mañana, y en las uñas tenía un pájaro muy galano de plumas muy preciadas y resplandecientes. Ellos, como la vieron, humilláronsele casi haciéndole reverencia a cosa divina...


Francisco Javier Clavijero-- Fundación de México-Tenochtitlan -- Códice Ramírez