El mundo islámico
La
difusión del islamismo fue rápida y efectiva. Sus años
de mayor expansión fueron del 632 al 1050. Los ejércitos
árabes, cohesionados por el fervor religioso, así como
por incentivos políticos y económicos, rápidamente
tomaron el poder a los régimenes residentes en Siria e Irak (638),
Irán (641) y Egipto (642). Los ejércitos marcharon hacia
el este en dirección a Asia central y hacia el oeste a través
del norte de África y para el año 732, el mundo islámico
se extendía de España a las fronteras de India y China.
Más tarde lograron otros avances territoriales en África,
Asia central, India y especialmente Turquía con la caída,
en 1453, de lo poco que quedaba del Imperio Bizantino. En el sureste
asiático, a principios del siglo XVI, hubo otra expansión
del islamismo.
El
islamismo vinculó, por primera vez en la Historia, a pueblos
tan variados y distantes como los españoles, africanos, persas,
turcos, egipcios e hindúes. En el desempeño de esta función
unificadora, el Islam transmitió su cultura, que demostró
ser crucial para el desarrollo de la civilización occidental.
El genio del Islam radicó en su capacidad de asimilar elementos
de varias culturas que adoptó, sintetizarlas y luego ensanchar
esa amalgama.
Razas
y lenguas
El
mundo islámico comprende diversas razas y lenguas. El árabe,
la lengua de Mahoma, el persa y el turco son los tres principales idiomas
hablados. Aunque todos ellos se escriben en alfabeto árabe (con
la excepción del turco moderno) y por lo tanto parecen iguales
a la vista, estos tres idiomas son completamente diferentes. De la misma
manera turcos, persas y árabes son pueblos racialmente muy diferentes.
Actualmente,
al Islam pertenecen cientos de millones de personas alrededor del todo
el mundo, desde el norte de África hasta el Sureste asiático.
Así, reúne a gente de muchas razas, idiomas y niveles
económicos y sociales. La base común a todas estas personas
es la religión del Islam.