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Vengan a oír estos versos
todos con mucha atención
de un gran suceso ocurrido
que comenta La Nación.
Primero
vengo a contarles
la historia de un guerrillero,
desde que se pronunció
hasta su fin tan postrero.
En
mil novecientos diez
en armas se levantó,
y al grito "Viva Madero!"
al gobierno combatió.
Luego
Zapata y sus fuerzas
cuando Madero triunfó,
por causas no conocidas
de nuevo se sublevó.

(1)
Todos
bien recordamos,
cuando la traición de Huerta
Zapata aún siendo rebelde
no se mezcló en la reyerta.
Cuando
el cuartelazo infame
del día nueve de febrero,
al Estado de Morelos
fue en automóvil Madero.
No
se sabe a qué negocio
Madero fue a Cuernavaca,
el caso es sin contratiempo
conferenció con Zapata.
Por
fin Huerta por los suyos
fue elegido Presidente;
pero Zapata en Morelos
juró a Huerta darle muerte.
Villa
y Carranza en el Norte
juraron con buen esmero,
vengar la sangre regada
del Presidente Madero.
Luego
entre Villa y Carranza
un disgusto aconteció;
pero Emiliano Zapata
con Villa si confrontó.
Se
unieron Villa y Zapata
como buenos compañeros,
uno peleaba en el Norte
otro en el plan de Morelos.

(1)
El
famoso Plan de Ayala
era esa la única bandera,
que Zapata reclamaba
para terminar la guerra.
Las
causas que reclamara
ese plan en realidad
era el reparto de tierras,
Democracia y Libertad.
Pero
Zapata renuente
nunca quiso someterse
para que buenas doctrinas
un gobierno las cumpliese.
Pues
el General González
al frente de mil guerreros,
fue mandado por Carranza
al Estado de Morelos.
En
un mes de operaciones
los soldados carrancistas
quitaron Cuautla Morelos
a las fuerzas zapatistas.
González
dio garantías
a muchos jefes sureños
para rendirse al gobierno
en conformidad de hermanos.
Muchos
jefes zapatistas
mirando las garantías,
a Zapata abandonaron
en todas sus correrías.
Zapata
viéndose solo
con muy poco contingente,
acudió a su gran astucia
para reclutar más gente.

(1)
A
fines del mes de marzo
del año que está presente,
Zapata mandó una carta
a Guajardo urgentemente.
Guajardo
era coronel
de las tropas de Carranza,
pero logro de Zapata
hacerse de gran confianza.
Zapata
mandó otra carta
hasta Cuautla astutamente,
a dónde le aconsejaba
se volteara con su gente.
Guajardo
le contestó:
"nomás espero el dinero
para pagarle a las tropas
y pertrecharlas si puedo.
"Veinte
cargas de maíz
tengo yo que recibir,
si es que usted las necesita
se las puedo conducir."
Pues
el coronel Guajardo
fingiendo estar rebelado,
salió de Cuautla Morelos,
con sus tropas bien armado.
Guajardo
salió de Cuautla
con mucho gusto y contento
al Rancho de Chinameca
para estar de destacamento.

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Al
licenciado Palacios
mando Zapata al instante,
al Rancho de Chinameca
como su representante.
Cuarto
cartas se mandaron
uno y otro en la ocasión,
a donde se profesaban
una gran estimación.
La
última carta mandó
Guajardo en contestación,
donde le dijo a Zapata:
"quedo a su disposición".
La
primera orden que dio
Zapata sin dilación,
que a Barcenas lo matase
por jugar alta traición.
Guajardo
dijo a Zapata:
"es muy difícil comisión,
porque Barcenas se encuentra
en Cuautla en esta ocasión".

(1)
"Mi
general le obedezco
todo lo que manda usted;
pero mejor fuera bueno
tomar Jonacatepec".
Por
órdenes de Zapata
Guajardo salió de allí,
y la plaza fue tomada
el 8 del mes de abril.
Aunque
el combate fue corto
con los falsos "zapatistas",
hubo siempre algunos muertos
de las fuerzas carrancistas.
En
Tepalcingo esperaba
Zapata de gusto henchido,
al valiente de Guajardo
por el triunfo ya obtenido.
Ya
todo el plan de González
estaba casi concluido,
para poder agarrar
a Zapata muerto o vivo.
Una
mujer se acercó
a Zapata desmayada,
diciéndole que Guajardo
quería hacerle una celada.
Zapata
oyó los consejos
de su amiga sin igual,
y también formó sus planes
para evitar cualquier mal.
"Muchachos,
dijo Zapata,
tengan mucha precaución,
vigilen bien a Guajardo
que quiere hacernos traición."
Como
a las tres de la tarde
Guajardo se dirigía
a darle parte a Zapata
del gran triunfo de ese día.

Zapata
dijo a Guajardo
que en prueba de estimación
celebraran este triunfo
con un gran comelitón.
Pero
el coronel Guajardo
fingiendo estar fatigado,
dijo que no podía ir
por estar un poco malo.
Que
mejor festín
se efectuara al otro día,
en Chinameca a su jefe
un banquete le ofrecía.
Zapata
al fin accedió
a la oferta de Guajardo,
para ver si de ese modo
allí podía capturarlo.
Guajardo
dijo a sus tropas
que al llegar ya su contrario
a Zapata se le hiciera
honras de divisionario.
Que
para el segundo toque
contraseña anticipada,
los soldados sin demora
harían descarga cerrada.
Al
llegar a Chinameca
Zapata, algo malicio,
y cogiendo luego su arma
el combate se trabó.
Se
posesionó muy bien
para poder resistir,
pero a los pocos momentos
ya no pudo combatir.

(1)
Muerto
cayó en aquel sitio
por una bala certera,
terminando allí su vida
en su trágica carrera.
El
cadáver de Zapata
a Cuautla fue conducido,
para que por todo el pueblo
fuera bien reconocido.
Tres
días estuvo su cuerpo
a la vista de la gente
hasta que fue sepultado
el día doce del presente.
Ya
este corrido he cantado
me despido con afán,
si en algo estuviere errado
las faltas perdonarán.
(1)
Fotografías tomadas del CD interactivo, "La Revolución
Mexicana a través de sus imágenes", UNAM-INEHRM
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