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La reunificación alemana
 
 

Con la reunificación formal de ambos Estados alemanes realizada el 3 de octubre de 1990, gracias a la cual la República Federal creció aumentando en cinco el número de estados Federados. A pesar de que en ese momento ya regía desde hacía tres meses la unión económica, monetaria y social, se aproximaba la fase más difícil, todavía inconclusa.


La caída del muro de Berlín en Potsdamer Platz
Copyright: Reinhardt Janke / argus

En una alocución televisada la víspera de la reunificación, Helmut Kohl, el canciller federal, declaró entre otras cosas lo siguiente:

"Como todos sabemos, tenemos por delante un difícil tramo del camino. Queremos recorrer juntos ese camino. Si nos mantenemos unidos y estamos dispuestos al sacrificio, tenemos todas las probabilidades de alcanzar juntos el triunfo. Las condiciones económicas de la República Federal son actualmente excelentes. Nunca habíamos estado mejor preparados para superar las tareas económicas de la reunificación. A esto se suma la laboriosidad y capacidad de rendimiento de las personas de la anterior RDA. Con nuestro común esfuerzo y una política orientada hacia la economía social de mercado, en pocos años, Brandenburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia se habrán convertido en regiones florecientes. Estoy seguro de que, si no de la noche a la mañana sí en un plazo previsible, podremos solucionar los problemas económicos. Más importante, sin embargo, es el contacto y comprensión mutua." Palabras del Canciller Federal, Helmut Kohl, en su alocución televisada en la víspera del Día de la Unidad Alemana, el 2 de octubre de 1990

El presidente federal, Richard von Weizsäcker declaró el 13 de diciembre de 1989: "Mi opinión es que somos una nación y lo que está unido, debe crecer unido. Pero debe crecer precisamente unido y hay que evitar que crezca descontroladamente".

Helmut Kohl, canciller, declaró el 21 de diciembre: "Todos sabemos que nos encontramos en el comienzo de un camino largo y difícil. Sabemos que debemos emprender las tareas que tenemos delante con prudencia, paciencia y mesura. Sabemos que las soluciones deben ser buscadas y encontradas teniendo siempre en cuenta a nuestros vecinos de Europa y con confianza mutua."

En el acto público celebrado con ocasión de la Unidad Alemana el presidente Richard von Weizsäcker dijo:

"Unirse significa aprender a compartir. Hay que hacer cambios en la vida pública y privada con el fin de ayudar, ahorrar, y dar. Muchos buenos ejemplos, como los que ya vemos en los hospitales, escuelas y universidades, en empresas, asociaciones, sociedades y en las familias nos demuestran que esto es posible. La hermandad entre ciudades puede convertirse asimismo en una sólida piedra angular de nuestra convivencia. Ninguna teoría, por muy sensata que sea, ningún cálculo, por muy perfeccionado que sea, puede reemplazar la profunda experiencia vivida por hombres de todas las culturas y religiones consistente en ver que no se siente verdadero afecto por otra persona hasta que no se comparte algo con ella. No estaremos realmente unidos hasta que no estemos dispuestos a ofrecer este afecto."

-¿Por qué resultaba difícil pero no imposible, según el canciller y el presidente, la reunificación alemana?

-De acuerdo a los comentarios, ¿qué actitud necesitaban los alemanes para lograr con éxito la reunificación?

-La unificación Alemana narrada por un berlinés:

Sigue habiendo una fila en Chekpoint Charlie. Los extranjeros pueden pasar por otra salida aparte, no hace falta que esperen. Los mismos guardias que esta mañana, los rostros descoloridos, extenuados, tensos. Debo salir con cara de berlinés del este porque una mujer joven me ofrece chicles y un chico me extiende un panfleto sobre "Unidad, Justicia y Libertad", y que el muro ha de caer (...). Ahora también a mí me aclaman. Con eso de que vuelvo a casa.

En la estación del metro de la Koschtrasse miles de personas aguradan la llegada de un tren, hacia el oeste. Cuando por fin llego aquello parece una feria. Los coches ya no pueden pasar, la ciudad se ha arrojado en brazos del frenesí, la gente se ha convertido en un único torbellino, un monstruo de mil cabezas que se contorsiona penosamente por la ciudad, que ya no sabe si se mueve o la mueven, y el remolino me abosorbe, me convierto también en multitud, una imagen del noticiario, nadie. Nunca nadie sabrá con certeza qué es la historia, pero durante estas últimas semanas la gente de aquí ha pasado una página de esa historia y no sólo las gentes importantes habrán de ver cómo se escriben las páginas siguientes, y quién figura en ellas.

Todavía hay rusos en la Repúlica Democrática Alemana, como todavía hay americanos en la República Federal Alemana. Todavía hay dos países, y todavía está el Muro, aunque tenga agujeros. Pero los de ese Otro País caminan por estas calles por primera vez en treinta años, y si miro por la ventana puedo verles. (Testimonio tomado el 18 de noviembre de 1989, de La desaparición del muro. Crónicas alemanas, 1991).

  -De acuerdo a las palabras del berlinés, ¿qué ocurría en las calles de Berlín por la caída del Muro?

 
Descontento por la reunificación alemana
Otras fuentes
La caída del Muro de Berlín
Los Aliados
Los Soviéticos