Después
de la guerra un grupo de amigos se reunió, discutieron sobre
las desgracias de México y redactaron una serie de textos sobre
las batallas de las que habían sido testigos. Esta obra llamada
-Apuntes para la historia
de la guerra entre México y Estados Unidos fue terminada
el 11 de agosto de 1848. En este fragmento comentan la batalla de Churubusco.
Nuestras pasiones políticas,
que todo lo envenenan, se han cebado también sobre este suceso
memorable; y la defensa del convento de Churubusco ha llegado a ser
un hecho controvertido, materia de polémicas y cuestiones de
partidos. Nosotros no entraremos en este terreno vedado: constantes
en nuestro propósito de no enconar los odios, ni contagiarnos
a nosotros mismos y su simple relato bastará para que los hombres
imparciales formen un juicio exacto de aquella función de armas,
y califiquen hasta qué punto son merecidos los elogios de los
mismos enemigos, que compraron ahí un triunfo sangriento y
costoso.

Daguerrotipo.
Familia
mexicana
1847
...las tropas
de Churubusco se apresuraban a obedecer la orden que se les había
dado, para que los batallones de Independencia y Bravos, con una pieza
de a cuatro , se preparaban a entrar a la línea de batalla...
Corroboró Santa Anna la noticia de que el enemigo venía
sobre la retaguardia, y después de recomendar que se hiciera
en Churubusco una defensa vigorosa, se retiró...
...los defensores de Churubusco, destinados al sacrificio por la salvación
de los demás, vieron pasar a más de cinco mil soldados,
llamados a flor del ejército, a quienes se hacía retirar
sin combatir; y abandonados a sus propios esfuerzos, unos seiscientos
cincuenta paisanos, mal armados, sin la instrucción necesaria,
sin la energía y la serenidad, iban a arrastrar el empuje de
todas las fuerzas de los Estados Unidos...
...algunos indígenas que abandonaban sus chozas, corriendo
despavoridos de que las columnas de los americanos arrasaban efectivamente
sobre el convento...
...Dispuesto, pues, todo para el ataque, los defensores de Churubusco
esperaban sobre las armas a que se acercaran los enemigos...
...Rincón y Anaya, quienes para no gastar pólvora en
balde, habían dispuesto que no se disparara sobre los enemigos
hasta que estuvieran a una distancia muy corta; y el estrago terrible
de las descargas produjeron en las filas de los norteamericanos, los
obligó a detenerse por un momento, intimidados y sorprendidos.
Hubo rasgos de valor, dignos de ser mencionados, entre los cuales
merece particular elogio el del joven Elogio Villamar, quien desde
los primeros fuegos se subió al parapeto, y permaneció
allí expuesto al fuego de los enemigos, alentando a sus soldados,
y sin dejar ni un momento de victoriar a la República y a los
generales Rincón y Anaya. Su arrojo fue tanto más notable,
cuanto que dedicado antes exclusivamente a sus tareas científicas
y literarias, aquella era la primera vez que afrontaba la muerte en
un campo de batalla.
...a los únicos que les sirvió el parque, fue a los
soldados de San Patricio... su comportamiento merece los mayores elogios,
pues todo el tiempo que duró aun el ataque, sostuvieron fuego
con un valor extraordinario. Gran parte de ellos sucumbió en
el combate; los que sobrevinieron, más desgraciados que sus
compañeros sufrieron una muerte cruel, o tormentos horrorosos,
impropios de un siglo civilizado, y de un pueblo que aspira al título
de ilustrado y humano.