Entre los años
6 mil y 3 mil antes de nuestra era, el ser humano aprendió a aprovechar
la fuerza del toro y la del viento, invento el arado, la cerámica,
el telar, los textiles, el horno rudimentario, la cestería, el molino
de grano, el carro de ruedas y el bote de vela; descubrió los procesos
químicos necesarios para usar los minerales de cobre y las propiedades
físicas de los metales, empezó a elaborar un calendario solar preciso.
Hacia el final
del Neolítico, el ser humano desarrolló una tecnología más compleja
y aprendió a fabricar instrumentos con materiales más resistentes,
como los metales. Alrededor del año 6 mil a. de N. E., el ser humano
usaba metales como el oro y el cobre, para hacer adornos. Hacia el
año 4 mil se descubrió el cobre aplicado en otro tipo de objetos,
como cuchillos, flechas y agujas. El cobre ofrecía grandes ventajas
porque era moldeable, duradero y se le podía sacar filo. Asimismo,
era posible fundirlo e introducirlo en moldes para producir armas
y herramientas.
El bronce, aleación
de cobre y estaño, comenzó a utilizarse alrededor del año 3 500 a.
de N.E. El uso del hierro se inició cerca del año 1400 a. de N. E.
