Prehistoria de la Humanidad.
   
     

Tecnología y Arte

 

Tecnología del Paleolítico

Desde los remotos orígenes humanos se da una larga y compleja lucha por la subsistencia, en la que el ser humano, muy lentamente, desarrolla una tecnología básica en su intento por dominar el medio en el que habita. La cultura del Paleolítico es, en cierto modo, una respuesta que el hombre da a las condiciones naturales, usando su inteligencia y voluntad.

Los avances tecnológicos que desarrolló el ser humano durante el Paleolítico fueron la respuesta a necesidades de supervivencia específicas, como cazar, cortar la carne de las presas, desenterrar raíces para comer, protegerse del ataque de animales, guarecerse del clima frío, calentar la comida o la vivienda, etcétera. Estos adelantos fueron de la mano de la experimentación y puesta en práctica de nuevas técnicas de transformación de la materia prima.

Generalmente se piensa que la única tecnología del hombre del paleolítico era la de la piedra y el hueso. Sin embargo, cada vez se encuentran más vestigios arqueológicos que demuestran que los hombres primitivos también utilizaron otras materias primas como También llamado pedernal. Es una variedad del cuarzo, de textura granulada.madera, pieles, fibras vegetales, conchas, dientes y astas de animales. Dentro de esta variedad de materiales, los que tuvieron mayor importancia fueron los que servían para fabricar instrumentos cortantes y punzantes.

Los utensilios de piedra

Los estudiosos de la prehistoria creen que los primeros utensilios fabricados por el ser humano fueron trozos de madera, hueso o piedra, toscamente afilados o acomodados a la mano, rompiéndolos o astillándolos. Los instrumentos fabricados en madera han desaparecido, por eso los arquéologos se valen de los útiles de piedra para establecer el desarrollo cultural de los hombres del Paleolítico.

La piedra tuvo un uso esencial en la vida diaria de los primeros seres humanos. Por eso se le llama Edad de Piedra a todo un periodo en que se usó ese material para la fabricación de utensilios que sirvieron a muchos propósitos. Los primeros instrumentos de piedra, tan simples, marcan el inicio de un complejo proceso de desarrollo técnico que culminará en la especialización de instrumentos adecuados a diversas funciones y necesidades.

El ser humano del Paleolítico aprendió por experiencia que las piedras eran adecuadas para fabricar instrumentos y la manera de tallarlas. Mientras fabricaban estas herramientas, las comunidades primitivas tuvieron que encontrar la manera de transmitir sus conocimientos acerca de cuáles eran las mejores piedras, dónde podían hallarlas y cómo debían trabajarlas.

La técnica básica de trabajo de la piedra fue la talla por percusión, es decir, se golpeaba una roca para tallarla o extraer fragmentos de ella. También se recurrió a talla por presión, que se realizaba utilizando un instrumento con el que se presionaba sobre la piedra, obteniendo así láminas.

El Homo habilis fue el primero en trabajar la piedra, movido por la necesidad de elaborar instrumentos de caza: piedras para arrojar, hondas y piedras con bordes cortantes para descuartizar las presas. Asimismo, el Homo erectus, que vivía como cazador y recolector en las estepas y en la selva, usaba también útiles de piedra que le servían para desenterrar raíces y para cazar y cortar la carne.

Con el paso de los milenios, el Homo erectus aprendió a distinguir los diferentes tipos de piedras y prefirió las que le servían para fabricar instrumentos, como cuarzo, pedernal, jaspe, obsidiana y diversos cristales. Estos minerales se pueden fraccionar con facilidad, son relativamente duros y se distinguen por tener bordes cortantes de lascado.

Otras tecnologías

Además de fabricar hachas de mano de piedra, el Homo erectus también dejó los primeros restos de viviendas construidas, de objetos de madera tallada, la primera lanza de madera y el recipiente más primitivo, un cuenco de madera. Pero su mayor avance cultural fue que aprendió a manejar el fuego. Se han encontrado los primeros indicios de su utilización en China, hace 300 mil años y se atribuyen al "hombre de Pekín", una versión del homo erectus.

Los Homo sapiens u "hombres inteligentes" comenzaron a fabricar cuchillos, mazos de madera y lanzas de este mismo material endurecidas al fuego. Asimismo, hizo instrumentos y armas de piedra y hueso, sencillos vestidos de piel, utensilios domésticos de cuernos de animales y tuvo ritos funerarios; sabía encender el fuego, con el que calentaba y cocinaba sus alimentos e hizo pequeñas estatuillas con fines mágicos.

El hombre de Cro-Magnon, el primer Homo sapiens sapiens, que vivió hace 40 mil años, fabricó afiladas puntas de lanza, hojas de cuchillo, picos, hachas y otras herramientas por medio de un lascado cuidadoso. Además aprendió que una piedra calentada al fuego y enfriada después lentamente se podía trabajar con mayor facilidad y precisión. Elaboró dardos y lanzas de madera que dotó de puntas de pedernal u obsidiana en forma de flecha, o sobre las que insertó arpones de hueso con numerosos garfios.

El Cro-Magnon se enfrentó, en hordas de 15 a 30 hombres, a la caza de grandes animales, como el mamut y el oso de las cavernas. Para la caza utilizó trampas y canoas para la pesca. También aprendió a trabajar las piedras con cinceles y martillos de madera, hueso o cuerno, con lo que logró trabajos más finos. Sus viviendas se ubicaban en las entradas de cuevas o bien eran refugios colectivos con paredes de pieles y cueros, reforzadas con huesos de animales, y con tejados de hojas o de paja.

A finales el Paleolítico se empleaba la hoz para cortar ciertas plantas silvestres. Se disponía de arcos y flechas con puntas de sílex, lanzas y propulsores. Gracias a ellos se incrementó la velocidad de los proyectiles, su alcance, potencia y propulsión. También se construían anzuelos y arpones y con el hueso se hacían agujas.

El control del fuego

La utilización del fuego representó el adelanto más importante, hasta la aparición de la agricultura. Antes de que aprendiera a producirlo, el hombre del paleolítico podía obtener fuego de los incendios espontáneos provocados por la combustión de materias orgánicas en descomposición, por los rayos que caían durante las tormentas, de las erupciones volcánicas, del gas natural, etcétera.

Se cree que los seres humanos aprendieron a producir fuego a partir de la chispa que resulta de golpear el pedernal contra un trozo de pirita de hierro, de la rotación manual de un palo sobre la madera o por el calor generado al comprimir aire en un tubo de bambú. Con estas chispas se prendían plantas secas y luego se conservaba viva la flama.

El fuego proporcionaba luz y calor. Como fuente de energía sirvió para calentar las cuevas en zonas frías y se utilizó para cocinar alimentos que eran difíciles de comer crudos, como el tuétano de los huesos, y para conservar jugos. Con las llamas del fuego se endurecían las lanzas de madera y se encendían antorchas que se colocaban a la entrada de las cuevas para ahuyentar a animales que merodeaban por ahí. También servía para quemar maleza, hacer señales, dirigir la caza, trabajar el hueso, la madera y el sílex, preparar colorantes con ocre o carbón vegetal, etcétera.

El fuego, como foco de luz y calor, favorecía la reunión de gente a su alrededor al oscurecer, lo que promovía la conciencia de grupo. El fuego también contribuyó a mostrar diferencias entre los miembros de una misma comunidad. Aparecieron especialistas en su conservación, que eran muy respetados, pues de ellos podía depender la vida de otros miembros del grupo.

Gracias al fuego el hombre pudo soportar las noches frías y pudo penetrar en las regiones templadas y aún en las árticas. El hombre ya no tuvo que limitar sus movimientos a un tipo restringido de clima y sus actividades no quedaron determinadas necesariamente por la luz del sol. Alimentando y apagando el fuego, transportándolo y utilizándolo, el hombre se diferenció completamente de la conducta de los otros animales. De este modo, afirmó su humanidad.

 

Arte del Paleolítico

Hace unos 50 mil años, los neanderthales dejaron testimonios de pequeños depósitos de ocre rojo. Los arqueólogos no saben para qué lo utilizaban pero parece que era pintura que probablemente usaban sobre sus cuerpos o en los muros de ciertos lugares.

En la época del hombre de Cro-Magnon (Homo sapiens sapiens) se desarrollaron las artes. Tallaron figuras redondeadas en piedra o en marfil, modelaron animales en arcilla, decoraron sus armas con dibujos representativos y formales, ejecutaron bajorrelieves en las paredes de roca de las cavernas donde se guarecían, y grabaron o pintaron escenas en los techos de las cuevas.

Aproximadamente en el año 15 mil a. de N.E., comenzó un período en que se realizaron pinturas y grabados en las paredes y techos de las cuevas. Los animales constituyen el motivo principal de estas decoraciones. Esta tradición duró unos 5 mil años. Las pinturas murales alcanzaron su máximo esplendor en lugares como las cuevas de Lascaux, en Francia y de Altamira, en España. Se sabe también, por objetos funerarios encontrados, que el hombre de Cro-Magnon también fabricó adornos que pudo usar como talismanes: collares de conchas, dientes perforados que se colgaba y pulseras.

Descubrimiento arqueológico revelado  el 17 de Enero de 1995 por el señor Jacques Toubon.  La cueva adornada consta con más de 400 pinturas y grabados paleolíticos (datado entre 30 000 y  32 000 años antes del presente) representando un bestiario muy original y variado : rinocerontes,  felinos, osos, búhos, mamutes. Fue descubierta en Diciembre de 1994 en Vallon-Pont-d'Arc (Ardèche, Francia).Las pinturas rupestres se han encontrado en muchos casos en lugares de difícil acceso y aislados. El artista paleolítico no se ocupaba del paisaje y apenas prestaba atención a la figura humana. Cuando muestra seres humanos lo hace de forma poco realista, abstracta y estilizada, mientras que los animales los dibujaba con todo detalle.

Es prácticamente imposible saber qué impulsó a los seres humanos a realizar las primeras manifestaciones artísticas que han llegado hasta nosotros. No sabemos cuál fue su propósito o qué pensaban que estaban haciendo. Sin embargo, se cree que en las cuevas en donde se pintaban los animales se llevaba a cabo algún ritual religioso o mágico, quizá con la intención de influir en los movimientos y el comportamiento de los animales, de cuya caza dependía la vida.

Con la misma seguridad con que el artista dibujaba un bisonte en la oscuridad de la caverna, así existiría un bisonte vivo en las estepas exteriores, para que sus compañeros lo mataran y se lo comieran. Quizá para asegurar el éxito, el artista dibujaba algunas veces a su bisonte traspasado por una saeta, tal como deseaba verlo en la realidad. De este modo, las pinturas deben haber estado conectadas con otras ceremonias mágicas. Es probable que los artistas-magos deben haber gozado de respeto y aún de autoridad.

Figuritas femeninas

También se han encontrado diversas figurillas femeninas talladas en piedra, en marfil o modeladas con mezcla de arcilla y polvo de hueso. Sus cuerpos son muy gruesos y están exagerados los rasgos sexuales y tienen el rostro casi sin tallar. Se supone que estas figuritas eran amuletos de la fertilidad.

 

 

Fuentes:
V. Gordon Childe, Los orígenes de la civilización, México, Fondo de Cultura Económica, 1986. (Breviarios, 92) Crónica de la técnica, Barcelona, Plaza & Janes editores, 1989.
Jorge Juan Eiroa, La prehistoria. Paleolítico y Neolítico. Historia de la ciencia y de la técnica, Vol. 1., Madrid, Ediciones Akal, 1994.

 

 
Historias del Mundo