Parece
que los enterramientos, cuyo origen se remonta a la edad paleolítica,
debe haber adquirido una significación más profunda en la edad neolítica.
En general, los muertos eran sepultados cuidadosamente en tumbas edificadas
o excavadas, ya se agrupadas en cementerios próximos a los poblados
o cavadas cerca de las casas individuales.
Esta práctica
denota una actitud hacia los espíritus de los muertos. La tierra donde
reposan los antepasados se consideraba como el suelo del cual debía
brotar cada año, mágicamente, el sustento alimenticio de la comunidad.
Los espíritus de los antepasados se consideraban como cooperadores
en la germinación de las plantas cultivadas.
En
el periodo neolítico cobró capital importancia el culto a la fertilidad.
En varios poblados de esa época se han encontrado figurillas modeladas
en arcilla conocidas como "diosas de la fecundidad". Estas se enterraban
en los campos de cultivo para propiciar las buenas cosechas.
Las creencias
sobrenaturales se modifican al pasar los pueblos de recolectores a
agricultores y ganaderos. Se adoran fuerzas naturales relacionadas
con el cultivo de la tierra, como son las plantas, la lluvia, el sol
y las estrellas. En el culto hay sacrificios humanos verdaderos o
figurados, que simbolizan en muchas ocasiones la muerte (siembra)
del grano y su resurrección (la planta que nace de la semilla).
La revolución
tecnológica se dio en forma paralela a una búsqueda del conocimiento
de la Naturaleza, lo que condujo al nacimiento de las primeras ciencias.
Una de ellas fue la astronomía, indispensable para determinar las
estaciones y los ciclos agrícolas; otra fue la matemática, necesaria
para contabilizar la producción.
Los pueblos agricultores
elaboraron calendarios, para conocer las épocas propicias a la preparación
de los campos. Por ello tienen que hacerse astrónomos.

El crómlech de Avebury es uno de los más destacados monumentos circulares
de Gran Bretaña. Está formado por piedras hitas dispuestas en un círculo
de 400 m de diámetro que rodea a otros dos anillos menores. Todo el
conjunto se encuentra en un terraplén que consta de cuatro entradas
equidistantes. Este monumento forma parte de una gran construcción
ritual del neolítico.