La producción
de alimentos, aún en su forma más simple, proporcionó una oportunidad
para la acumulación de un sobrante. El rendimiento de los cultivos
y de los rebaños pronto superó las necesidades inmediatas de la población.
Así se inició el almacenamiento de grano y el conservación del ganado.
El sobrante ayudará
a las comunidades a superar las dificultades en las malas épocas,
formando una reserva para los periodos de sequía y de pérdida de cosechas.
Servirá como apoyo para el crecimiento de la población. Finalmente,
puede constituir una base para el comercio rudimentario que se dará
más adelante.