La comunidad neolítica
producía y recogía todo el alimento que necesitaba, era autosuficiente.
Pero los poblados no se encontraban necesariamente aislados.
El mundo neolítico
se formaba de una cadena continua de comunidades. Cada una de ellas
estaba enlazada a todos sus vecinos por contactos recurrentes, así
fueran poco frecuentes e irregulares.
El escaso intercambio
que hubo entre las comunidades neolíticas fue de vital importancia
para el progreso humano. A través del intercambio las ideas de una
sociedad pudieron llegar a otras, se pudieron comparar los materiales
extranjeros y se pudo difundir la cultura.