El estudio de
la prehistoria comenzó en el siglo XIX en Francia , Inglaterra y Bélgica,
con el análisis de la edad de las rocas y su relación con fósiles
humanos y utensilios antiguos que se encontraron cerca de estos restos.
Los
paleontólogos se ocupan más directamente de la prehistoria. Estos
científicos estudian los
de
los animales y de los primeros seres humanos. Los fósiles humanos
tienen mucha importancia porque a los científicos les interesa la
relación del ser humano con otros primates. Hay semejanzas y diferencias
entre el cráneo y los huesos de diversas especies, y cuantos más restos
fósiles se encuentran, más se complican las conexiones entre ellas.
Los primeros seres humanos también dejaron otros indicios de su existencia
y de su forma de vida: los objetos que fabricaron y emplearon, es
decir, los útiles, las viviendas y
el arte.
El estudio de
los materiales que dejaron los seres humanos se denomina arqueología,
la ciencia que más explicaciones puede darnos sobre el pasado prehistórico
de la humanidad. La arqueología sirve para examinar cualquier período
del pasado humano del que hayan quedado restos materiales.
Otra disciplina
que sirve para la prehistoria es la antropología. Según algunos antropólogos,
se puede aprender mucho sobre los hombres y mujeres de la antigüedad
observando a los pueblos que en nuestros días siguen viviendo en circunstancias
similares a las de las épocas prehistóricas. Sin embargo, no se puede
concluir que la vida actual de estos grupos humanos sea igual al de
seres humanos en la prehistoria.
Los
geólogos, por su parte, se dedican el estudio de la forma de la Tierra,
de las rocas, del suelo, minerales, etcétera; pero también pueden
explicar detalles muy importantes sobre el pasado humano, como los
cambios climáticos, la antigüedad de ciertos niveles de roca y, por
consiguiente, la edad de los objetos incrustados en ellos.
Durante muchos
años, el único método fiable para ubicar hist
óricamente
los restos del pasado consistió en observar detalladamente dónde y
cómo se habían descubierto dichos restos. En la mayoría de los casos
se fechaba partiendo de la suposición de que los objetos encontrados
en la Tierra podían ordenarse en secuencias según los niveles en los
que se hallaban. Los situados en los niveles superiores debían ser
posteriores a los de los niveles inferiores. Algunas veces, cuando
se encontraba un objeto que podía fecharse con seguridad (una moneda,
por ejemplo), también podían establecerse fechas absolutas aproximadas
en la serie de secuencias así extraídas.
Éste constituyó
durante mucho tiempo el método más importante para estudiar el pasado
remoto, pero era un método muy complicado porque había que contrastar
miles y miles de hallazgos para ordenar las pruebas de tal modo que
cada una de ellas encajara. Sin embargo, en los últimos años la situación
ha empezado a cambiar gracias a nuevos métodos de análisis. Uno muy
importante es el de la datación por medio de la radioactividad. La
forma más extendida se llama datación por el radiocarbono.