Así
es, algunos fenómenos naturales relacionados con los volcanes aparecen
representados en varios códices prehispánicos, como son el Códice
Huamantla, en donde se ven los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl
y en los códices Telleriano Remensis y Vaticano A, en los que se consigna
información sobre sismos, escala de intensidad de éstos, caída de
meteoritos, así como actividad volcánica ya sea con erupción de fuego
o erupción de humo.
La vulcanología
indígena se dedicó, sobre todo, al estudio del único volcán activo
al oriente de la Cuenca de México, es decir, el Popocatépetl ("montaña
humeante"), que así continúa hasta hoy. Hay algunas fechas de registro
de erupciones en las que coincide la información de los códices indígenas
y la de la ciencia moderna. Así, el estudio de la actividad del volcán
Popocatépetl se ha visto enriquecido con fuentes históricas del pasado
prehispánico.