Por la evidencia
arqueológica que dejaron, se cree que la religión de los olmecas era
de tipo chamánico. Es decir, dentro de la comunidad había un hechicero
o "chamán" que mediante ciertos rituales entraba en trance y de este
modo podía comunicarse con los espíritus. El chamán, se pensaba, podía
convertirse en un animal (nahual) con poderes sobrenaturales.
Asimismo, por las ofrendas ceremoniales encontradas en tumbas enterradas
en la tierra, se piensa que los olmecas creían en que algún tipo de
existencia después de la muerte.
En la cultura
olmeca se dio el culto a ciertos animales de su entorno natural, como
el jaguar y la serpiente. A partir de éstos, inventaron un animal
fantástico, una especie de serpiente con garras. También hay representaciones
de cocodrilos y otros animales de la selva, como aves rapaces y tiburones.
Entre las prácticas
religiosas que sabemos que hicieron los olmecas están los sacrificios
humanos y las mutilaciones de partes del cuerpo, como el pene, manos
y brazos, con la intención de fecundar la tierra con sangre.
Los olmecas entendían
al universo como un plano definido por cuatro puntos extremos y uno
más que era el eje del mundo. Este eje se representaba como un ser
mítico con una hendidura en forma de V en la cabeza. De ella emergía
una planta de maíz, símbolo del poder real y del árbol cósmico que
comunica el cielo con el inframundo.