Se sabe que hubo
diferenciación social en la cultura olmeca por varias evidencias arqueológicas:
Se han encontrado
enterramientos múltiples, que puede significar que cuando fallecía
algún alto personaje se le enterraba con acompañantes que lo ayudaran
en su viaje ultraterreno.
Por la existencia
de retratos escultóricos de personajes que muestran tocados, adornos
y vestimentas elaborados, lo cual sugiere que había individuos que
mostraban su posición social o rango a través de su atuendo.
Las representaciones
escultóricas reafirman la posición y lujo de la élite. Junto a las
imágenes de los gobernantes aparecen seres sobrenaturales que dan
a éstos un carácter semidivino, así como servidores y cautivos de
guerra que aluden al poder.
También se ha
propuesto que el acarreamiento de piedras monumentales desde lugares
lejanos debió implicar una organización social compleja.
La traza urbana
de los centros de poder indica que había edificios de importancia
política y religiosa que determinan la existencia de una élite política
y religiosa.
La existencia
de ricas joyas (cinturones, orejeras, collares, pectorales) de piedras
semipreciosas, como jadeíta, la serpentina y otras raras piedras verdes.