Cuauhtémoc fue
el último emperador mexica. Descendía por línea directa de la nobleza
indígena, su padre fue el soberano Ahuízotl y entre sus ancestros
estaban Axayácatl e Izcóatl. Su educación fue la de un noble y siendo
muy joven fue nombrado tlacatecutli (oficial militar de alto rango).
Cuando el tlatoani Moctezuma Xocoyotzin anunció ante su pueblo que
debían someterse ante los invasores para evitar la destrucción, de
entre la multitud surgió la voz de Cuauhtémoc que increpó al soberano
y llamó a la desobediencia, con lo cual se inició la apedreada que
hirió a Moctezuma. A los pocos días murió Moctezuma, no se sabe si
del golpe que recibió o asesinado por los españoles.
A los 18 o 24
años, ya señor de Tlatelolco, sacerdote del culto a Huitzilopochtli
y caballero águila, Cuauhtémoc asumió el mando de los ejércitos mexicas
contra los invasores, mientras Cuitláhuac gobernaba. Durante esta
época los mexicas fueron atacados por un nuevo enemigo: la viruela.
Un negro que venía entre los expedicionarios españoles venía infectado
del virus y pronto lo propagó. Como ningún poblador mesoamericano
tenía defensas contra esta enfermedad murieron millares de personas,
entre ellos Cuitláhuac. Cuauhtémoc, entonces, fue nombrado rey.
Como tlatoani
de los mexicas, Cuauhtémoc intentó ganar aliados entre los antiguos
vasallos del imperio, ofreciéndoles eximirlos del pago de tributo
y advirtiéndoles del peligro que también significaba para ellos que
Tenochtitlan cayera. Asimismo, fortificó su ciudad para contratacar
a los españoles. Sin embargo, éstos contaban con un ejército de 80
mil hombres, que sitió México-Tenochtitlan por agua y por tierra.
Cuauhtémoc rechazó las ofertas de rendición que le hicieron los españoles
y resistió las cargas de artillería y caballería que se arrojaron
sobre su ciudad. Tres meses resitieron los tenochcas el sitio de los
españoles pero la falta de agua, alimentos y las enfermedades los
orillaron a huir y buscar refugio en la ciudad vecina de Tlatelolco.
El 13 de agosto
de 1521, Cuauhtémoc y otros señores intentaron huir de Tlatelolco
pero fueron capturados y hechos prisioneros. Cortés acusó a Cuauhtémoc
de ocultar un gran tesoro y ordenó torturarlo para que confesara dónde
estaban sus riquezas. El emperador se vio sometido una terrible tortura
que lo dejó inválido, pues le echaron aceite hirviendo en sus pies.
El conquistador español nombró a Cuauhtémoc señor de Tlatelolco (1521-23)
para que los apoyara en funciones judiciales y de recaudación de tributo.
Pero no tuvo ese cargo mucho tiempo porque Cortés, temiendo que Cuauhtémoc
pudiera organizar un levantamiento contra los españoles, decidió llevarselo
consigo a su expedición a la Hibueras (Centroamérica), donde finalmente
lo mandó ahorcar en 1525.
A lo largo de
la historia del México independiente, la figura de Cuauhtémoc se ha
usado para simbolizar la defensa de la patria ante la invasión extranjera.
Por ello, encontramos su presencia en innumerables obras literarias
y artísticas de los siglos XIX y XX.