Desde finales
de la Edad Media, hacia el siglo XIV, en Europa se incrementó el consumo
de artículos provenientes de Asia, como la seda, el marfil, especias
para cocinar, incienso, etcétera. Los productos asiáticos llegaban
a los europeos a través de dos rutas principales: la primera era la
ruta de la seda, que iba por tierra de China al Mar Negro, donde la
mercancía se embarcaba para llegar a Constantinopla y de ahí, a través
de comerciantes genoveses, a toda Europa. La segunda ruta pasaba por
el Océano Índico y se bifurcaba: tocaba Bagdad y Damasco, terminando
en los puertos de Palestina (ahora Israel), o bien cruzaba el Mar
Rojo para llegar a Alejandría, donde esperaban los productos los mercaderes
venecianos.
El monopolio italiano
del comercio con Asia impulsó a otros pueblos europeos a buscar nuevas
rutas de navegación para llegar a Asia, o las Indias como se le decía
a ese territorio. Esta necesidad aumentó cuando Constantinopla cayó
en poder de los turcos, bloqueándose así un punto comercial vital
para los europeos. De este modo, se impulsaron las exploraciones marítimas
y, como consecuencia de éstas, el colonialismo europeo.
Colonialismo
europeo de los siglos XVII y XVIII
En los siglos
XVII y XVIII hubo una carrera colonialista entre los países europeos
occidentales:
Portugal emprendió
desde principios del siglo XV la exploración hacia el sur. Los portugueses
rodearon África y conquistaron varios puntos de su recorrido; se apoderaron
de Angola, de Mozambique y de algunos lugares en la India.
En el siglo XVII
y XVIII, ingleses, holandeses y franceses entraron a la India. Los
ingleses vencieron en su predominio y finalmente se apoderaron
de toda la península hindú. Un siglo después de iniciada la colonización
española, los ingleses llegaron a América, apropiándose de las islas
de Jamaica y Barbados, y fundaron su primera colonia en la costa oeste
de Norteamérica.
Los franceses
también conquistaron territorios en Norteamérica: colonizaron Canadá,
se apropiaron de la región de los Grandes Lagos, llegaron al Valle
del Misisipi y fundaron la ciudad de Nueva Orleáns. Después de algunos
intentos fracasados de establecerse en América del Sur, poblaron algunas
islas del Caribe.
Los holandeses,
por su parte, conquistaron Indonesia. En América fundaron la ciudad
de Nueva Amsterdam, después llamada Nueva York, que perdieron ante
los ingleses.
Las colonias
españolas
Las colonias más
codiciadas eran las que pertenecían a España, porque éstas eran ricas
en recursos naturales, especialmente en metales preciosos, y fuerza
de trabajo humana que podían explotar.
Desde que Cristobal
Colón llegó en 1492 a las islas de América, se precipitaron las expediciones
al Nuevo Mundo y la conquista y colonización de los territorios encontrados.
Hacia el sur la
corona española poseyó los virreinatos de la Nueva España (fundado
en 1934), el del Perú (fundado en 1544), el de la Nueva Granada (fundado
en 1717 - suspendido en 1723, restablecido en 1739), que abarcaba
las actuales Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador, y el virreinato
del Río de la Plata (fundado en 1776). También poseía las capitanías
generales de Guatemala, Chile, Venezuela, Cuba y Florida. Así, prácticamente
todo centro y sudamérica pertenecían a España
Los virreinatos
de la Nueva España y del Perú tenían la población indígena de cultura
más avanzada entre las razas autóctonas que encontraron los europeos
en América, por eso pudieron ser los dos virreinatos más importantes
del período colonial.
La Nueva
España
El primer explorador
europeo en llegar al territorio que ahora llamamos México fue Francisco
Hernández de Córdoba, quien en 1517 se topó con las costas de Yucatán
y recorrió el litoral hasta Campeche. Un año después, Juan de Grijalva
llegó por la costa hasta Veracruz y, finalmente, en 1519, Hernán Cortés
se aventuró tierra adentro y conquistó el imperio mexica.
La época colonial
de la historia de México abarca de 1521, cuando los españoles tomaron
la ciudad de Tenochtitlán (el 13 de agosto, día de San Hipólito),
hasta 1810, con el inicio de la guerra de Independencia. Es decir,
son tres siglos de nuestra historia.
Oficialmente,
el virreinato de la Nueva España se fundó en 1534. Esta colonia comprendía
un enorme territorio que se extendía desde norteamérica (a la altura
de Nuevo México) hasta Guatemala. Aquí, los españoles encontraron
una gran variedad cultural y social: desde grupos primitivos y nómadas
de organización tribal, hasta pueblos de una gran complejidad cultural
(sedentarios agricultores, con división social y organización estatal,
comercio, conocimientos astronómicos, matemáticos, etc.).
La diversidad
cultural y social determinó diferentes tipos de conquista, colonización
y evangelización: En el norte del territorio hubo una conquista lenta
que implicó una destrucción, no asimilación; hacia el centro sí se
asimilaron algunos patrones prehispánicos, y se dieron fenómenos como
el sincretismo y mestizaje.