SANTA HELENA, Seattle, Washington, Estados Unidos
El 17 de enero del 2008, mientras sobrevolaba el Monte Santa Elena, John Pallister, científico del USGS (Observatorio Vulcanológico de Alaska) se sorprendió al observar una línea de vapor bastante bien definida sobre el volcán. Al mismo tiempo, sus compañeros del USGS en tierra, detectaban un terremoto de magnitud 2.9 en la escala de Richter, seguido de un sismo inusualmente extenso, aunque de escasa intensidad. De hecho, el temblor siguió activo durante casi una hora y media, alcanzando 2.7 grados. Los sismos de este tipo suelen ser característicos cuando el magma o los gases se desplazan por debajo del volcán, como cuando el agua se mueve por una tubería.
En junio del 2008 la actividad continúa latente.
El Santa Helena es un volcán cónico joven de 2, 594 m de altura. La última vez que entró en erupción fue en 1986. En aquella ocasión se registró una devastadora erupción que dejó un saldo de 57 muertos, arrojó al aire millones de toneladas de material volcánico y cubrió de cenizas gran parte del noroeste de Estados Unidos.