¿QUÉ ES UN TSUNAMI? El origen de la palabra Tsunami, proviene del japonés (“tsu” puerto o bahía; y “nami” que significa ola) y refiere a una gran ola que irrumpe en un puerto. Este vocablo define a un fenómeno que ocurre en el mar, el cual consiste en una serie de ondas oceánicas muy largas, que desplazan verticalmente una columna de agua de enormes proporciones. Entonces, según los especialistas, un tsunami consiste en una serie de olas con periodos muy largos entre sus crestas y que son producidos en el océano debido a una perturbación súbita del suelo marino, misma que desplaza a las aguas marítimas de su equilibrio natural; a diferencia de las grandes olas generadas por una tormenta o por fuertes vientos, donde los periodos son mucho más cortos y su área de impacto es menor. Estas manifestaciones oceánicas son causadas la mayoría de las veces por terremotos, pero también pueden originarse por derrumbes submarinos, otras (las menos de las veces) por erupciones volcánicas debajo del mar y en raras ocasiones por el impacto de un gran meteorito (como por ejemplo el que cayó en la Península de Yucatán hace 60 millones de años y que dio paso a la extinción de los dinosaurios).
Simulación computarizada del tsunami generado en las costas chilenas el 30 de mayo de 1995, tres horas después de iniciarse.
Pero estamos hablando de longitud de las olas, periodos, crestas… ¿qué significa esto? Veamos el siguiente diagrama:
Entonces, la cresta es la cima de la ola, la longitud de onda de una ola es la distancia entre dos crestas consecutivas; la altura es la distancia vertical que separa la cresta de la depresión más baja de la ola (denominada valle ). En consecuencia, el periodo es el tiempo entre el paso de dos crestas sucesivas por un punto fijo y la velocidad se deriva de la división de la longitud de onda entre el periodo. Así, en el caso de un tsunami, la longitud de onda de sus olas puede ser de 100km o incluso más, su periodo va de algunos minutos a una o varias horas. En mares con más de 4000 metros de profundidad, la altura del maremoto por encima del nivel del mar, apenas alcanza algunas decenas de centímetros (por lo cual es casi imperceptible para embarcaciones), pero con una enorme velocidad que puede alcanzar entre los 700 y 1000km por hora. Conforme este fenómeno se acerca a las aguas bajas, las olas sufren fenómenos de refracción1, con lo cual disminuyen su velocidad así como su longitud de onda, pero aumentan considerablemente su altura; lo cual produce que la cresta viaje más rápido que la depresión, y que las olas rompan muy afuera de la costa con gran energía y poder; causando destrucción e inundaciones que de acuerdo a la intensidad pueden ser apocalípticas, tal y como ocurrió el 26 de diciembre de 2004 en el Océano Índico.
Así, cuando un tsunami está a punto de atacar la línea costera, a veces se produce un retiro de las aguas justo antes de la embestida de la primera oleada. Incluso esta es una de las principales señales que es considerada como una alerta ante las grandes olas que están por llegar. 1 El fenómeno de refracción se da cuando la profundidad del mar es inferior a la mitad de la longitud de onda (valor crítico que separa las olas en agua profunda de las olas en aguas bajas). |