En los últimos 10 años los sismólogos han estudiado dos fenómenos sísmicos antes desconocidos que podrían ser más regulares (y fáciles de predecir) que los sismos normales. El primero se ha llamado terremoto silencioso. Los terremotos silenciosos son deslizamientos de las placas tectónicas que se producen a profundidades de entre 30 y 40 kilómetros y pueden durar desde un día hasta un año. Durante ese lapso un terremoto silencioso puede liberar una energía equivalente a la de un sismo de siete grados. La diferencia en duración, sin embargo, hace que no se sienta en la superficie. Sus efectos se miden usando el Sistema Mundial de Localización.

Un sismo silencioso en Guerrero (2001-2002). Las flechas rojas indican desplazamientos durante los meses del evento. Durante un sismo silencioso se libera energía como en un sismo normal, pero mucho más lentamente. Este acontecimiento se estudió en el Instituto de Geología de la UNAM.

El segundo fenómeno sísmico nuevo es una clase de movimiento telúrico que se parece a los que produce la acumulación de magma bajo los volcanes, pero que ocurre lejos de zonas volcánicas, y por lo general en zonas de subducción, donde una placa tectónica se hunde debajo de otra. Kazushige Obara, del Instituto Nacional de Ciencias de la Tierra y Prevención de Desastres, de Japón, piensa que esta clase de temblor se debe a la presión del agua de mar que la placa tectónica arrastra al hundirse.

Desempolvando datos de terremotos pasados en la zona de subducción del noroeste de Estados Unidos los sismólogos han descubierto que los dos fenómenos recién descubiertos han ocurrido juntos. Al parecer, además, durante los últimos seis años estos fenómenos se han producido aproximadamente en ciclos de 14 meses. Los científicos buscan regularidades en la naturaleza. Ésta podría ser la primera regularidad confiable que se relaciona con los sismos.

Red Escolar, México 2006