Otro paso hacia la predicción es la hipótesis de interacción entre terremotos, formulada por Ross Stein y sus colaboradores. Hasta hace poco todos los sismólogos pensaban que los grandes terremotos eran acontecimientos independientes que ocurrían al azar. Ross y sus colaboradores alegan que los terremotos no sólo disipan tensiones localmente, además las transfieren a otras regiones de la misma falla, e incluso a fallas vecinas. Además, dicen los investigadores, aún los cambios pequeños pueden afectar notablemente la sismicidad de una falla. En consecuencia, los terremotos “conversan”. Ross tiene ejemplos de series de terremotos, extendidas a lo largo de años y hasta decenios, que se pueden relacionar. Según Ross, los 13 terremotos importantes que se produjeron en la falla de Anatolia, en Turquía, entre 1939 y 1999, se han ido propiciando unos a otros –una especie de reacción en cadena— mediante el mecanismo de transferencia de esfuerzos en la falla. Un terremoto en un punto de la falla altera las probabilidades de sismo en otros puntos de una manera que se puede calcular.
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Sismo en Istanbul, Turquía. La zona está llena de fallas y fracturas. Un sismo redistribuye las presiones a lo largo del sistema de fallas, por eso un sismo puede desencadenar otros en zonas distintas.
En agosto de 1999 un terremoto asoló la ciudad de Izmit, en Turquía. El geólogo turco Aykut Barka, colaborador de Stein, calculó el aumento de esfuerzos a lo largo de la falla de Anatolia debido al temblor de Izmit y publicó sus resultados en el semanario científico especializado Science. Los ingenieros turcos reaccionaron y decidieron hacer cerrar algunas escuelas de la ciudad de Düzce, 100 kilómetros al este, que tenían daños ligeros a causa del sismo de Izmit. En noviembre del mismo año se produjo cerca de Düzce un terremoto que echó abajo varias de esas escuelas. Según Ross y sus colaboradores, estos dos temblores han incrementado la probabilidad de terremotos intensos en Estambul en los próximos años.
Con todo, los sismólogos siguen refiriéndose a sus cálculos como pronósticos en vez de predicciones. El pronóstico compromete menos porque se entiende que es un simple cálculo de probabilidades. Los terremotos pronosticados pueden suceder y pueden no suceder. Una predicción como la de Haicheng, en cambio, se podría interpretar como una certeza de que se producirá el sismo y provocar pánico. Los pronósticos, empero, van mejorando. Por ejemplo, con el método de Ross Stein se pueden calcular los cambios de probabilidad de sismos en las regiones vecinas al epicentro de un terremoto intenso. Así se puede estimar qué regiones se encuentran en mayor peligro y enfocar allí esfuerzos para prevenir y mitigar daños. No ha llegado el día en que se predigan sismos con la certeza con que se predicen los eclipses y las conjunciones de los planetas. ¿Llegará pronto?
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Red Escolar, México 2006